domingo, 5 de abril de 2009

La casa nueva



Queridos todos, por fin hemos comenzado nuestra vida en un nuevo hogar. Como les contamos hace unos días, la búsqueda inicial fue una gran desesperanza. Después del primer fin de semana paseando en inspecciones, yo no pude continuar mirando porque comencé mis clases, así que mi amado Funes quedó encargado de esa tarea. En las tardes, cuando llegaba al hostal, me contaba acerca de los lugares que había visto y nada le gustaba. Hasta que un día vio la luz. Me habló de un estudio en Redfern, un suburbio cercano al hostal y con no muy buena fama por causa de sus habitantes: la mayoría de ellos son aborígenes (u “originales” como les dicen acá) a quienes el Estado les da un subsidio para intentar reparar la exclusión en la que viven. La cosa es que ya varios nos habían dicho, con el prejuicio a carne viva, que era un barrio peligroso, que los originales se pasaban el día tomando y vagando por las calles, que era el peor barrio de Sydney, etc etc etc. No hicimos caso de las malas lenguas y decidimos aplicar para el estudio.

En todo este proceso Funes fue el protagonista y héroe, porque fue él quien se preocupó de ir a la corredora de propiedades (que acá se conoce como “real state”) y de llamar e hinchar al corredor, un tipo llamado Jurgen, con cara de loco buena onda, terriblemente desordenado y siempre medio perdido. Después de la necesaria incertidumbre, finalmente Jurgen llamó para decir que habíamos sido seleccionados, y que teníamos que estar al día siguiente con 1400 dólares para hacer el trato. Así que partimos con nuestros ahorritos en el bolsillo a firmar el contrato, pero no recibimos las llaves sino hasta el día 1 de abril.

Ese glorioso día amaneció algo nublado, como todos los días al lado del mar. Nos levantamos temprano con Funes y nos fuimos a la estación de tren para ir a I-Kea, una especie de Homecenter del hogar, donde podíamos comprar las cosas básicas necesarias para nuestra nueva casa. Llegamos a las once de la mañana y salimos de ahí a la una de la tarde con una mesa y cuatro sillas, una cama, una cómoda, un armario, vasos, ollas, sartén, fuentes y otros enseres. Íbamos cargados como esclavos, pero afortunadamente a la salida del I-Kea nos afanamos un carrito* con el que llevamos las cosas hasta la estación de trenes. Tomamos de vuelta a la city y yo me bajé en Redfern para esperar a Funes que iba a buscar las llaves a King Kross, en la corredora. Cuando llegó allá, Jurgen no estaba, andaba en una inspección… aaaayyy, Señor, esperar y esperar con las bolsas encima de mí y la gente mirándome con cara de “y esta loca que está esperando”. De pronto, suena el celular. Funes llamando. Contesto y me dice: ‘”agarra las bolsas y corre al departamento, Jurgen está ahí”. Así que corrí hasta el edificio con las bolsas a la rastra y emocionada hasta los pies porque por fin conocería el estudio (yo no lo había visto). Me encontré con Jurgen y subimos hasta el cuarto piso. Caminamos por el pasillo impregnado del olor de la comida india (no sé quién será el vecino chef) y llegamos a la puerta 26. Jurgen abrió la puerta y oh, sorpresa, oh, emoción, oh, felicidad, era el lugar más hermoso que había visto. Un estudio espacioso, con ventanas grandes, una cocina apropiada, un balcón para los asaditos… esa noche dormimos en el suelo, con los huesos adoloridos pero felices de estar por fin en el primer hogar de la familia Funes Vidal.

Al día siguiente, Funes comenzó con el trabajo de carpintería y el jueves en la noche comimos sentados en nuestra mesa, el viernes dormimos en una cama decente, el sábado pudimos desarmar las maletas y guardar nuestra ropa y el domingo teníamos por fin nuestra casa ordenada y habitable. Como verán, todavía hacen falta algunas cosas, pero con tiempo y paciencia podremos darle más vida a este rinconcito de Chile en medio de un suburbio de Sydney.




*Nos hemos hecho expertos en el préstamo de carritos de supermercado. Por aquí andan botados en las calles.


**Más fotos del nuevo hogar en Facebook

3 comentarios:

  1. Hermana, me has hecho llorar de felicidad. Mis felicitaciones más sinceras a Funes por encontrarte un nidito de amor suitable.

    Espero que reserven algún lugar de honor para poner las fotitos de la familia, así no nos desconocen después :P

    Y me imagino que harán la inauguración oficial con los Painemillas, right? Esperaré fotos...

    Así me gusta hermana, con todo el viento a nuestro favor...

    LES MANDO UN ABRAZO FUERTE Y GIGANTE A LOS 2, mucha suerte a Funes con las clases de English y a ti para qué te digo nada, si tu eres la seca de las secas.

    un beso... nanji

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  2. Recien hoy Miercoles 08 de Abril despues de varios dias sin poder leer este blog que llenan de alegria, puedo dedicarme .. por fin a leer cada linea!!!!, este año estoy tapada de trabajos por todos lados, pero bueno.. todo muy bien.. se podria decir que mucho mejor q el año que paso.
    Te decia Marga, que felicidad sentimos al leer cada linea q escribes, y saber que todo sigue marchando viento en popa. Yo apenas vi las fotitos de ustedes, busque el edificio donde viven en Google Earth y encontre la direccion exacta, baje hasta la misma calle (creo, espero no equivocar), y saque fotitos y las grabe en mi Escritorio virtual. Que emocion senti cuando mire el mismo edificio que esta frente a su Studio. Mañana jueves le mostrare a Nancy mi descubrimiento, se que morira de alegria ver la calle donde viven.
    Me despido y les mando un abrazo fuerte. Por fa no dejen de escribir aca.. aunque demoremos en dar señales de dejarles un Comentario, pero siempre al PIE leyendo su Blog.
    EVE.

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  3. Queridos canguritos, el otro día intenté poner un saludo, al parecer no resultó, me alegro mucho por el primer hogar Funes-Vidal y espero que todo salga muy bién, me imaginaba a mi Manguita con las bolsas colgando y a la rastra, todo sacrificio tiene sus recompensas, espero que el barrio no sea en realidad tan malo, los enconmendaré a los angeles y maestros para que los cuiden siempre. Me gustó mucho el hogar Funes-Vidal, por su luminosidad, eso es muy importante, donde está la luz hay siempre amor, en la oscuridad nunca hay nada bueno. Los quiero mucho, Tía Pato.

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