lunes, 30 de marzo de 2009
Segundo fin de semana en Sydney
martes, 24 de marzo de 2009
Comer en Sydney
Celebrábamos nuestro segundo mes de casados y pese a que la plata no sobra, decidimos comer en algún restaurant del barrio. Llegamos a uno llamado "The Holy Cow" (La Vaca Sagrada), donde, como supondrán, vendían comida india. Partimos con unos arrollados primavera, pero de zanahoria, berenjena y sésamo, nada mal aunque levemente picantes. El plato fuerte resultó ser relamente fuerte. Margarita se comió un pollo con salsa dulce de crema y tomate, más algunas hierbas exóticas y condimentos. Yo por mi parte probé un plato llamado Roganjosh, es decir, trozos de cordero con ajo, tomate, morrón y todas las especias por las cuales Cristóbal Colón decidió salir a darse una vuelta. En pocas palabras, el plato estaba IN-CRE-I-BLE. Creo que nunca he comido algo de esa categoría. En la noche sentía el olor del curry en todas partes, pero creo que mi nuevo fetiche es la comida hindú. De postre, unas bolitas de queso fritas con almíbar, que bautizamos vulgarmente como "Los cocos de Krishna". Es sorprendente la cantidad de cosas que se pueden ver en este lado del mundo.
Como verán, de hambre no hemos muerto.
sábado, 21 de marzo de 2009
Un paseo por la ciudad
El festival era una fiesta de barrio pero al estilo primermundo, obviamente. La organización era excelente, había dos escenarios, uno para grandes y otro para chicos, stands de comida de diferentes países, stands de información turística, de salud, de artesanías e incluso (válgame el cielo) un stand del Partido Comunista. Cuando llegamos, en el escenario de los niños había un ventrilocuo con un ñandú gigante que tenía a los enanos muertos de la risa (yo honestamente entendí bastante poco...) y en el escenario principal una banda de jazz de la escuela del barrio. Buena, pero no qué bruuuto que excelente (qué envidiosa!!). Después de ellos vino un grupo gospell africano, con integrantes de diferentes países de ese hermoso continente. Un show excelente. Mientras disfrutábamos de la música negra comíamos una german sausage con tomato sauce y onions (que es como un completo pero solo con chukrut y ketchup).
Nos dimos otras vueltas y volvimos al escenario de los niños donde un percusionista ghanés les enseñaba a los gringuitos a tocar el drum... qué puedo decirles, es increíble la falta de ritmo de estas personas, desde la más tierna infancia son incapaces de seguir el bip. Cómo será la cosa que mientras movía mis patitas al ritmo del tambor un gringo con cara de sicópata me preguntó si era de Brasil... oukeeeii, amigo!! Para rematarla quiso hacerse el chistosito diciéndome unas palabras en español que para mí fueron zwajili… No sé qué cara le puse pero fue suficiente para espantar al syko pelirrojo que casi arruinó mi tarde de druming…
A eso de las cuatro de la tarde el festival estaba llegando a su fin, así que decidimos emprender nuevamente el camino, esta vez con destino al mar. Porque, queridos, aunque ustedes no lo crean, no habíamos visto el mar de esta ciudad, lo que es una ignominia considerando que Sydney tiene agua por todos lados. Así que seguimos subiendo la cuesta (como recordarán, aquí casi todas las calles tienen un tramo de cuesta) hasta que llegamos a una encrucijada: Darling Harbour o Fish Market? El primero es uno de los puertos importantes de la ciudad; el segundo, el mercado de pescado. Nuestro estómagos decidieron por nosotros así que enfilamos hacía Fish Market.
El olor en la entrada era el mismo que ustedes pueden encontrar en los mercados de Valparaíso o cualquier caleta de nuestra fajita de tierra: putrefacto. Lo que vimos del mercado era bastante igual que acá, solo que aquí además de vender el pescado crudo también puedes comprarlo preparado, como comida para llevar o casi como fast food. Lo que la lleva es la preparación asiática, tailandesa o japonesa preferentemente. El mercado era bastante pequeño para ser honestos pero tenía a su favor un pequeño borde a la orilla del mar en donde uno podía sentarse a comer cómodamente lo que hubiera comprado en las tiendas o incluso traer su propia comida. Humildemente nosotros nos compramos dos brochetitas, una de pulpo y otra de camarones (en total 6 dólares) y una ensalada de frutas (3 dólares), y nos sentamos a comer mientras el resto se devoraba platos de papas fritas con pescado o tragaba y tragaba vino blanco o cerveza heladita… Desde ahí podíamos ver el Anzac Bridge, una de las postales de esta ciudad.
Mi querido Funes estaba ansioso por conocer otro suburbio de la ciudad, Rhodes
El tren que tomamos va por arriba de la ciudad, así que pudimos ir disfrutando del paisaje. Rhodes es un barrio más cuico, una especie de Vitacura de Santiago pero con el mar a los pies de la calle. Los departamentos son increíbles, todos con vista al brazo de mar que entra en este lado. Más tarde descubrimos en un mapa que era el mismo mar que habíamos visto temprano en Fish Market. Ya estaba oscureciendo cuando paseamos por el borde costero y podíamos ver las luces al otro lado del agua y los aviones saliendo y llegando del aeropuerto Kingford Smith, un poco más al sur de Rodhes.
Tomamos el tren de vuelta, rodeados de juventud dirigiéndose al carrete, cansados y con los pies adoloridos pero contentos de haber visto un poquito más de esta ciudad tan gigante. Nuestra próxima meta: Opera house.
jueves, 19 de marzo de 2009
Un fin de semana con la familia
martes, 17 de marzo de 2009
St Patrick's day/ primer día de clases, ahora sí
Datos freaks: dos cosas me llamaron la atención en mis compañeros:
Al final de la tarde (las clases son de 1:30 a 6:00) ya me costaba hablar en inglés y salpicaba palabras en español a destajo. Gracias a Rafiki me encontré con Funes en un Internet coffee (mi amiga Eve se moriría si lo viera) y pude por fin desconectarme el micrófono anglo.
Y ahora, terrícolas, I've got homework to do!!
lunes, 16 de marzo de 2009
Primer día en la escuela de inglés
Hoy lunes 16 de marzo fue mi primer día en Insearch, el instituto de inglés dependiente de la University of Technology of Sydney, en donde próximamente comenzaré el doctorado. Acá los primeros días de cada programa de estudios se conocen como “Orientation day” y sirven para que cada polluelo recién llegado conozca el lugar y sus correspondientes reglas. Así que hoy me tocó apersonarme en Quay St (que yo pronunciaba como /kuai/ pero que se pronuncia como /ki/) para hacer los trámites propios del primer día de clases. Y como primer día de clases en una nueva ciudad y un nuevo país, me fui de la mano acompañada por mi Funes. Nos despertamos muy temprano (el jet lag todavía no nos suelta) y caminamos tranquilamente las cerca de 8 cuadras que hay entre el hostal y la universidad, disfrutando de la brisa matutina propia de las ciudades con mar.
Llegando a Insearch nos dimos cuenta del grado de organización de estas personas: en la puerta de 8 Quay St, que era la dirección que nos habían dado en un principio, había un señor sentado con un cartelito en su mano que decía “New students Insearch”. Nos indicó que debíamos caminar hasta la siguiente esquina, donde había un hombre joven con otro cartel que nos indicó a su vez que cruzáramos la calle hasta la siguiente niña con cartelito. Nos sentíamos casi como Dorothy en Oz con los enanitos diciendo “sigue el camino amarillo”.
En Insearch comenzó el proceso de inscripción, que fue bastante expedito y muy organizado. La distribución demográfica de los estudiantes era evidente: 85% asiáticos, 10% árabes y 5% resto del mundo, entre europeos y sudamericanos. Cosa nada rara considerando que estos días hemos visto en las calles casi pura chinese people (que no son todos chinos pero para nosotros es como lo mismo, sin ofender, claro). Datos freaks: las asiáticas andan todas o casi todas muy bien vestidas, como muñequitas con zapatitos de taco y vestidos. Los hombres andan con mucha tecnología encima, sus potentes celulares, reproductores de música y demases. Otros más ñoños andan con los libros de biología celular o química de los metales pesados o vaya a saber uno qué otras cosas. Entre los árabes, dos cosas son comunes: aunque son solo hombres jóvenes, entre 20 y 25, todos cultivan una frondosa barba y además usan unos relojes de lujo que cualquier lanza chileno quisiera arrebatarles. Por lo que pude ver hoy, solo conversan entre hombres, las mujeres hacen grupo aparte. Muchas usan velos al estilo musulmán e incluso algunas van acompañadas de sus maridos. Las niñas japonesas son como Sailor Moon, chillonas y escandalosas. Es como ver un monito animado. Latinos, casi nada y solo vi a unas niñas no asiáticas que inmediatamente se juntaron entre sí. Creo que evitaré ese tipo de encierro y trataré de comunicarme con el resto de la gente.
Al final del día nos dieron nuestro nivel y el horario de clases. Estoy en nivel 8 de 9, lo que es muy bueno… aunque aún tengo mis dudas sobre la evaluación, no me imaginé que tendría tan buen nivel. Veremos cómo fluye la cosa estos días. Por mientras, mi querido Funes está buscando un curso de inglés en otros institutos y probablemente comience la próxima semana o la siguiente. Sobre departamento, nada aún para nosotros, pero uno de los chilenos que está aquí ya encontró un lugar. Mantenemos la esperanza!!
Eso es todo por hoy. Fotos y noticias pronto*
*Lo de las fotos está difícil porque hemos sacado muy pocas y porque en el desorden de maletas no encontramos el cable… CUEK!
sábado, 14 de marzo de 2009
Looking for a place to live part 1

jueves, 12 de marzo de 2009
Llegamos!
PD: en próximas entradas daremos más noticias sobre Sydney.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Fin de un camino

Parece que hay caminos que nunca se acaban.
