Viernes, último día de clases, clásico día en Chile para su cervecita helada en alguna shopería de presupuesto de estudiante... acá en Sydney, clásico día de irse directo al hostal, CUEK, porque los chinos ni siquiera acercan la nariz a un bar y como recordarán el 70% de mi curso es chino (entiéndase the real chino, vietnamita e indonesio). Así que así empezó mi tarde del viernes, achinadamente fome y con una maniobra digna de Fitipaldi para descartarme de una posible invitación de mi compañero iraní (tema que desarrollaré quizás en otro momento). Valga decir que la huida por la izquiera se realizó también gracias a que mi querido Funes/Brigadeiro atinó a llamarme al celular (mobile phone) en el momento preciso en que Reza hacía el gesto técnico de la posible invitación a chelear. En fin, como todos los días caminé al hostal con mi pesado bolso al hombro y pensando en cómo darle vida a esta noche de viernes.
Primera y más clara opción: tomar algo con Funes en algún bar por ahí. Como mi amado me responde siempre chalupa cuando yo le digo upa, nos decidimos a ir por ahí y para copuchar con otros en nuestra lengua llamamos a uno de los becarios que vive muy cerca del hostal para que nos acompañara. Emocionados fuimos a su encuentro, pensando en el disfrute de hablar español de Chile bien zapateado, cuando, llegado a la esquina donde debíamos encontrarnos, distinguimos una sombra a su lado. El terror se apoderó de nosotros, porque ya intuíamos lo que sería... su compañero de departamento, un butanés. Así es, señoras y señores, un BUTANÉS!!! Muchos de ustedes se preguntarán "y qué mierda es un butanés??". Pues bien, la misma pregunta me hice yo la primera vez que escuché de este sujeto. No entraré en detalles, pero pueden descifrar el misterio de Bután aquí. La cosa es que este individuo OBVIAMENTE no hablaba ni un ápice de español, así que eso fue po, obligados a palabrearnos en inglés entre nosotros, lo que por lo menos por ahora me parece lo más ridículo del mundo.
Pero como la vida siempre tiene su lado amable, resultó que el don Butanés era de lo más que hay, una especie de documentalista de Shangri La que más parecía Ministro de Turismo, porque nos vendió las mil maravillas de su perdido país. Así que ahí estuvimos, champurreando el inglés como podíamos y aprovechando de hablar en chileno cuando el don se iba a fumar afuera (acá no se puede fumar en los bares). A las doce se acabó todo y fuimos a dejar a los muchachos a la esquina y nos dimos la vuelta a la manzana para terminar el bajón en una pizzería, jijiji.
El resto del fin de semana fuimos raptados por unos activictas mapuches de apellido Painemilla, que nos maltrataron con asados, cerveza y vino todo el fin de semana... gracias a Dios salimos con vida de eso!! Hablando en serio, uno de los primos, Andrés, nos invitó a pasar el fin de semana a su casa fuera de la ciudad. Si hubiéramos sido hijos de la Reina Victoria creo que no nos hubieran tratado tan tan bien. Nos volvimos a sentir como dos niños mimados a morir. Comimos rico, bebimos, conversamos, vimos tele (por fin!!) y paseamos por lugares interensantísimos. Uno de ellos, el club Marconi, una especie de casino-restaurant-discoteque-bar-lugar de buena onda que estaba cerca de la casa de Andy y a donde van a esparcirse todos los latinos de la zona. Ahí tocaba un grupo con un cantante chileno que se paseó por casi todos los clásicos del sur, entiéndase cumbia, salsa, ranchera, villera, tango, mambo, chachachá, guaracha, foxtrox y tecnotronix. Mucha gente bailaba, incluso aquellos que por su edad y sus habilidades debían quedarse sentados. Nosotros le sacamos brillo a la pista con un trío de salsitas, pero mis tutitos resintieron la falta de práctica. Funes, por su parte, sacó al baile sus mejores pasos para lucirse frente a un trío de señoras que lo miraban enloquecidas.
El domingo Andy y su señora Erika nos llevaron a Cabramatta, uno de los suburbios de la ciudad en donde más asiáticos viven. Y se nota. Paseamos por una calle estilo Meiggs que tenía en uno de sus paseos un portal chino y unas estatuas preciosas de sus animales sagrados. Todos los letreros estaban en chino. No saben lo extraño que es saber que supuestamente estás en una ciudad occidental y ver todo ese despliegue de Oriente frente a tus ojos.
El almuerzo, un asadito que duró por lo menos unas cuatro horas
en la parrilla y una en la mesa del comedor y que nos hizo recordar los domingos familiares en Chile. Todo exquisto. Creo que al final del día ya estábamos al borde de la intoxicación, pero sobrevivimos. La vuelta a la ciudad fue el lunes en la mañana, en un tren en donde todos iban a sus trabajos, algunos bostezando, otros durmiendo o haciéndose los dormidos en sus asientos (porque eso pasa en todo el mundo, queridos nuestros) y nosotros de pie, felices después de un fin de semana tan próspero. En la ciudad nos esperaba el bar Cheers para ponernos la camiseta con la selección chilena... como ven, es difícil dejar la patria grande atrás.
hijAAAAAAAAAA
ResponderEliminarMe gano la tecnoogia, no puedo hacer comentarios !!!
Ahora si me resulto
ResponderEliminarEstamos tranquilos de saber que estan con sus primos.
Margarita hija no me comento si recibio el mail de Conicyt
Recuerdas el dibujo de Nancyta, donde pinto una chanchita con 4 chanchitos y me lo regalo para el dia de la mama? Me acorde de eso.
ResponderEliminarCaminando en tus pasos , un gran beso
Win chanchita
Hola hermana...
ResponderEliminarOye qué rico fin de semaaaana, por favor dejen de sacar pica!!
Ya me imagino como se van a zumbar cuando estén de vacaciones por allá...
Me alegro mucho por ustedes, porque se sientan acogidos y en familia con todos los koalas de allá...
*Yo también me acordé de ese dibujo!!
Chalaila hermana, un abrazo!
Uno de estos dias lo mandamos a enmarcar !!!
ResponderEliminarLo tengo guardado en narnia
Bechitos a mis chanchitas
es verdad que al principio uno se siente bastante ridículo hablando en inglés con otros chilenos...pero se te pasará. Ahora: pucha que es rica su cuota de pelambre en español de chile, bien garabateao mierda! Jajajaja
ResponderEliminarBesotes, Bea
Para mis queridos sobrinos, un gran saludo, y me alegro que poco a poco vayan conociendo, disfrutando de los nuevos lugares y las exquisitas comidas, parece que ya no hace tanto calor, o se han ido acostumbrando, lo que tambien es bueno. Espero que pronto visiten la Opera House, aparte la Bahía creo que es uno de los edificios mas espectaculres, no sólo de Sydney, sino del mundo.
ResponderEliminarUn abrazote y sigan conociendo.
Juan Carlos R.