*Gracias miles a todos por sus cariñosos saludos de cumpleaños.
Este fin de semana, como ya habíamos anunciado, volvimos a marcar una rayita más en la cuenta de nuestros años. Para mí, un cuarto de siglo, para Funes, dos menos para la treintena. O sea, seguimos siendo dos jóvenes lozanos e inocentes que recién nos vamos enterando de la vida… Pues bien, como es usual en estas ocasiones, celebramos nuestros cumpleaños con una variada gama de actividades del más alto nivel, que comenzaron el día martes 14, gracias a la influencia de costumbres asiáticas que abogan por celebraciones extensas para todo tipo de eventos, léase matrimonios, año nuevo, días nacionales, y otros. Así que aquí va una síntesis de nuestra semana de celebraciones en Oz.
La escuela de inglés de Funes organiza diferentes actividades para la
semana. Una de ellas es la Salsa Night, en un lugar llamado Establishment, cerca de Circular Quay. Top top top. Desde fuera parece una tienda de muebles de diseño: tiene dos vitrinas gigantes con sillones y mesas preciosas y unas lámparas de lágrimas desde la puerta de entrada hasta el fondo del salón. Al medio, la barra gigante, atendida por pura gente linda y amable. A los costados de la barra hay mesitas para que uno descanse entre baile y baile. Al fondo, un patio hermoso, con muros altos de piedra (al parecer, mantuvieron los muros de una casa antigua, porque pueden verse marcas de las vigas y del cielo/piso que marca el segundo nivel), columnas estilo griego, antorchas y una pequeña fuente de agua. En una esquina hay otra barra y mesas y sillas para aquellos que bailan mucho y les baja el hambre de algo rico.
Cuando llegamos el lugar estaba lleno. Increíble, día martes a las 9 de la noche y estaba lleno. Había muchos asiáticos, muchos gringos y algunos latinos. El look de la gente, OH MY CAT… las mujeres estaban vestidas como para una fiesta de gala: vestidos brillantes, con escotes, zapatos de taco muy alto, peinados y maquillajes ad hoc… los hombres, con traje (no con jeans y zapatillas), muy arreglados también. Estaba también el grupo de los más relajados, como nosotros, que nos emperifollamos un poquito más que lo normal, pero no tanto. De todas maneras, calzábamos perfecto en ese pequeño mundillo salsero.
Este fin de semana, como ya habíamos anunciado, volvimos a marcar una rayita más en la cuenta de nuestros años. Para mí, un cuarto de siglo, para Funes, dos menos para la treintena. O sea, seguimos siendo dos jóvenes lozanos e inocentes que recién nos vamos enterando de la vida… Pues bien, como es usual en estas ocasiones, celebramos nuestros cumpleaños con una variada gama de actividades del más alto nivel, que comenzaron el día martes 14, gracias a la influencia de costumbres asiáticas que abogan por celebraciones extensas para todo tipo de eventos, léase matrimonios, año nuevo, días nacionales, y otros. Así que aquí va una síntesis de nuestra semana de celebraciones en Oz.
La escuela de inglés de Funes organiza diferentes actividades para la
Cuando llegamos el lugar estaba lleno. Increíble, día martes a las 9 de la noche y estaba lleno. Había muchos asiáticos, muchos gringos y algunos latinos. El look de la gente, OH MY CAT… las mujeres estaban vestidas como para una fiesta de gala: vestidos brillantes, con escotes, zapatos de taco muy alto, peinados y maquillajes ad hoc… los hombres, con traje (no con jeans y zapatillas), muy arreglados también. Estaba también el grupo de los más relajados, como nosotros, que nos emperifollamos un poquito más que lo normal, pero no tanto. De todas maneras, calzábamos perfecto en ese pequeño mundillo salsero.
El día jueves no tuve clases normales, así que salí más temprano del curso de inglés, lo que aproveché para ir en busca del regalo para mi querido Funes. Caminé más que Kung Fu pero alcancé la meta y de paso me compré unos regalitos para mí misma… a eso de las 7 llamé a mi esposo y el señorito estaba disfrutando de una tarde de cerveza con sus compañeros de inglés, muy cerca de donde yo estaba, así que le pedí indicaciones para llegar al Roof, un local medio escondido pero muy chic, en una azotea de un pequeño centro comercial. Las indicaciones que me dio, como la mona, tanto que tuvo que bajar del local y esperarme en la calle, pero al final nos encontramos y subimos al Roof. Ahí estaban sus compañeros, una española llamada María y su esposo Alejandro, muy pijos y muy simpáticos los dos, un par de brasileros, uno hermoso como actor de teleseries y el otro feo como la noche oscura, pero winner al máximo (tanto que esa noche terminó besándose apasionadamente con otra compañera alemana) y un italiano medio fomeque que se fue al poco rato. Ahí seguí reafirmando la mala suerte que tuve al estar rodeada de un mar de chinos en mi escuela. Los compañeros de Funes eran de lo más que hay, así que nos quedamos hasta como las 9 y media conversando en inglés, español y portugués y disfrutando del airecito fresco de la costa australiana. Rematamos en un local de kebabs, al que habíamos ido a los pocos días de llegados a Sydney, y nos dimos cuenta de lo mucho que hemos avanzado en nuestro inglés en estas pocas semanas, comparado con el champurreo inicial.
El viernes, día de mi cumpleaños, por fin logré que Funes
Por fin, llegó el sábado. Habíamos pensado celebrar con un asado en la playa, pero cuando revisé el tiempo para Sydney decía que el sábado llovería, especialmente en la costa, y que habría un fuerte viento. Como en Chile, el pronóstico le achuntó en un 50%, porque solo hubo viento y nada de lluvia hasta las 11 de la noche… GRACIAS. La bbq quedará entonces para la próxima. De todas maneras, aprovechamos para ir al Surry Hills Festival. Ahora nos dimos cuenta que cada suburbio tiene su propia fiesta durante el año, y esta es una de las más potentes, porque Surry Hills es uno de los barrios tops de Sydney, algo así como un Bellavista primermundista (ay, me salió verso sin mayor esfuerzo). El festival se realizó en el Alfred Park, el parque frente al hostal que nos recibió las primeras semanas de vida en esta ciudad. Ese día estaba lleno de stand de comidas de distintos países, de artesanías, de ropa, de cervezas, juegos infantiles y dos escenarios para disfrutar de buena música. Como buenos hijos de ingleses, a las 6 en punto se acabó todo, tal como estaba anunciado en los carteles de promoción. Así que enfilamos hacia la casa con nuestros amigos, la Bea y el Rony, a continuar con la celebración.
En la casa comimos unas pizzas y tomamos unas cervecitas, calentando motores para el carrete final: Spanish Harlem, una fiesta “latina” en un hotel cerca del Circular Quay, que la Isa nos había sugerido motivada por los deseos de un perreo intenso. Así que hacia allá dirigimos nuestros pasos. Salimos bastante apurados, porque supuestamente podríamos entrar gratis hasta las 10 y media de la noche, pero no contamos con que nos esperaría una cola en la puerta del hotel… mientras esperábamos nos fuimos dando cuenta de lo que nos esperaba a nosotros. Para decirlo brevemente (porque ya me alargué mucho), imagínense una mezcla de un vídeo musical de Rihanna, Sean Paul, Daddy Yankee y una fiesta de Paris Hilton. Les juro que no exagero. Si en el club de salsa las mujeres iban bien vestidas, aquí las jovencitas realmente eran bailarinas de Don Omar: vestidos ceñidos al cuerpo, muy escotados, muy cortos, tacones gigantes, pelos lisos y brillantes (y todo esto en medio de la lluvia). Para decirlo con todas sus letras, el 60% de las jovencitas asistentes eran lo que en Chile cualquier hijo de vecino llamaría una mira rica. Así, con todas sus letras. MINA RICA. Yo con mis jeans negros, mi guata cervecera y mis chalitas de hermana evangélica causaba sensación, obviamente. Menos mal que había otras personas NORMALES en esa fiesta, particularmente latinos que claramente venían recién llegando a Sydney. Las niñas Daddy Yankee parecían más bien segunda o tercera generación de latinos o de asiáticos. Los hombres, normales, mucho negro salido del Bronx, unos con un afro gigante y un peine estilo Launol colgando de la chasca, muchos Slim Shady, muchas niñas Flash Dance, muchas Paris Hilton, mucho de todo. Los diez dólares que pagamos para entrar se amortizaban solamente con la visión de esa jungla.
La fiesta tenía dos ambientes, uno de hip hop/música de negros bailarines y otro “latino”, que en un comienzo era casi lo mismo que el primer ambiente. Ahí nos empezamos a aburrir un poco hasta que empezó a sonar Daddy Yankee y La gasolina. Creo que jamás en mi vida había visto Funes emocionarse tanto con un reguetón con en esta fiesta. Tocaron música que no escuchaba desde… que nunca había escuchado en una fiesta, en realidad, como Conga de Miami Sound Machine, Guantanamera (que es como de viejitos) y otras más que no recuerdo. Al final bailamos hasta como las 2 de la mañana, cuando la música se empezó a repetir y la gente ya empezó a dar un poco más de jugo.
El dato bueno de la noche fue que compramos pasajes ida y vuelta en tren, pensando que funcionaba toda la noche, pero NO. Se puso a llover y no sabíamos que bus tomar, así que tuvimos que caminar de vuelta a la casa, un trayecto que en Santiago sería más o menos desde Antonio Varas hasta Plaza Italia. El viento que corría hacía que la lluvia nos llegara directo a la cara, mis pies chapoteaban en las pozas de agua, vimos una casi pelea en la calle, cuando íbamos llegando a la casa pasó un bus por nuestra calle (GRACIAS), llegamos mojados, cansados pero felices de haber pasado una semana tan rebuena.
El domingo? Dormir, dormir, dormir.
Que bueno que hayan tenido sus cumpleaños bien acontecidos. Van a tener que acostumbrarse a la onda latina de por esos lados, y sacar su lado tropicalón. Así que a comprarse las lentejuelas y los diseños de leopardo. Por suerte ustedes le pegan al bailongo y no andan dejando en vergüenza nuestro país. Muchos cariños.
ResponderEliminaray hermananananananaaa, qué alegria, qué orgullo, qué envidiaaa!! Todo sonó muy divertido y motivado... Seguramente lo pasaron malito jijiji...
ResponderEliminarOjalá yo celebre así mi cumple! Con un carrete de unos 3 días por lo menos, aunque acá tendré que conformarme con la Bellavista tercermundista nomás :P
go for leopard, hermana! Al menos ya sabes lo que se lleva en esos carretes xD
UN ABRAZO GIGANTE A LOS 2 KOALOS!