Ayer subimos a facebook el primer video de Sabina en el ciberespacio. Grabamos un trocito de su rutina nocturna, cuando la ponemos en la cuna y hablamos con ella, comentamos el día que se va, planeamos el día que se viene y le deseamos dulces sueños. Ahí aparece nuestro retoño envuelta como un arrolladito primavera, tal como describió acertadamente mi amiga Claudia G. No había pensado que ese detalle que para mí se ha vuelto tan natural hubiera podido causar sorpresa en algunos espectadores, por eso me asombré gratamente de la arenga de Claudia para que liberara a mi hija del yugo opresor de la mantita. Quiero compartir algunas reflexiones que he estado masticando últimamente y que se amojonaron en mi mente a partir de las palabras de mi amiga...
Primero, creo que en mi corta vida no me había encontrado con ningún dominio de la vida sobre el cual escuchara y leyera tantas cosas tan diferentes y a veces hasta contradictorias como este del embarazo y la crianza de un retoño. Escuché muchas veces a diferentes personas decirme que todo el mundo me diría algo acerca de cómo cuidar a mi hija, qué hacer y qué no hacer, pero creo que la cosa es mucho más grande que simples diferencias de opinión personal... mi madre y mi abuela casi se mueren cuando les dije que estaba acostando a la Sabi de espalda, que qué me pasaba por la mente, que qué les pasaba a estos gringos, que acaso no sabían que las guaguitas tienen que dormir de guatita? Y acá las matronas y las enfermeras poco menos que nos amenazaban con las penas del infierno si poníamos a dormir de guata a los bebés, que eso era causa potencial de muerte súbita... así que so pena de expulsión del seno familiar pusimos a dormir a la Sabi de espaldas, confiando que si la ciencia así nos decía que tenía que ser, entonces estaba bien. Pero por otro lado, no dejaba de pensar en las palabras de mi madre, "yo te hice dormir toda la vida de guatita y no te pasó nada!". Buen punto, mamá...
En estos tres meses he seguido escuchando historias, leyendo a 'expertas' en la materia, compartiendo anécdotas con otras nuevas mamás y he llegado a la conclusión de que en esta tarea de criar un ser humano no funciona nada más que el puro y potente instinto, el olfato maternal telúrico para saber lo que está bien y lo que está mal, y la experiencia diaria con el engendro propio que nos ayuda a conocerlo profundamente. Pueden venir a convencernos con todas las teorías y estudios científicos del mundo, pero al final del día, cuando tenemos al crío en los brazos, somos nosotras las que decidimos, las que intuimos, las que adivinamos y respondemos a lo que se nos pide. Por supuesto que recurrimos a la 'ciencia', a los 'expertos', especialmente cuando sentimos que nos falla el olfato o vemos que lo que estamos intentando no resulta, o cuando queremos saber que lo estamos haciendo bien, que lo que le pasa a nuestra hija o hijo es normal. Pero siempre está en nuestras manos la decisión. Un ejemplo: para evitar el riesgo de muerte súbita se recomienda que los niños se acuesten con los pies tocando el fondo de la cuna, porque así no pueden 'perderse' bajo las tapas. Si yo hiciera eso, no podría ver la cara de la Sabi cuando duerme, así que la acuesto en medio de la cuna, donde mis ojos la ven. Un día vino una de mis vecinas y me dijo que había que acostarlas más abajo porque bla bla bla... sí, le dije yo, pero en este punto me importa un rábano la recomendación científica: prefiero poder verle la cara a mi hija y saber rápidamente si está bien o no...
Lo del arrolladito primavera es otra de las recomendaciones 'científicas' que nos dieron acá. Según las matronas y los expertos, es bueno para el desarrollo emocional de los niños porque la presión de la mantita imita la del útero, espacio finito donde se movieron tan felizmente durante nueve meses, y les quita el horror vacui de sentir que su entorno no tiene límites. Retomando las palabras de mi amiga Claudia, 'está comprobado científicamente' que los bebés hasta los 3 o 4 meses no controlan sus extremidades y los mueven involuntariamente, de manera descoordinada, de modo que si están intentando dormir lo más probable es que se despierten porque se pegaron en la cara sin querer o porque se menearon enteros con una patada voladora. Así que, en palabras de los 'expertos', ahora se imita a culturas 'primitivas', como los navajo en Norte América (y yo agregaría a los aymarás en América Latina) que mantienen a sus hijos envueltos como arrolladitos primavera. Y de nuevo, 'está comprobado científicamente' que esto no entorpece ni retarda su desarrollo sico-motor en ningún caso.
Segunda reflexión a propósito de esto, si he repetido tanto lo de 'está comprobado científicamente' no es para hacer sorna de la réplica de mi amiga Claudia -que me parece por lo demás muy lógica y racional-, sino para subrayar que la comprobación científica parece no tener límites... todo puede ser comprobado científicamente, incluso dos hechos contradictorios. Por lo mismo, que algo sea comprobado científicamente no significa en ningún caso que sea la VERDAD, ni siquiera en las ciencias que se llaman a sí mismas 'duras'. Que algo sea comprobado científicamente implica que para ciertos casos x, en ciertas circunstancias y, el enunciado z se cumple más o menos permanentemente. La ciencia nos provee de este modo de regularidades, no de verdades. Al proveernos de regularidades, nos da la oportunidad de escoger entre seguir la arenga de Claudia por el desarrollo motor o seguir la opresión de Margarita por un sueño menos interrumpido. Pero tanto Claudia como Margarita están en lo correcto considerando las motivaciones y las metas de cada una.
Con esto no quiero decir que la ciencia no tenga sentido o que sea inútil para nuestra vida. Todo lo contrario. La ciencia está ahí para ayudarnos a comprender un mundo complejo y enmarañado. Pero como la ciencia la hacemos nosotros, no podemos esperar descubrir las verdades del mundo (porque quizás ni siquiera existan). La ciencia solo puede aspirar a dar interpretaciones, guías para el entendimiento del mundo. Y esto corre, creo yo, para todas las ciencias, incluso las 'duras'. El científico que crea que busca o que encuentra la verdad se destruye a sí mismo porque una vez encontrada la verdad, qué más queda por hacer?
Tercera reflexión, y considerando lo que he dicho de la ciencia, he pensado que tanto vaivén en las ideas acerca de cómo criar a los hijos se deba a la búsqueda de las comunidades de dar respuesta a diferentes problemas a los que se enfrentan. Me explico: hasta hace unos 20 años, en este país se enseñaba a los padres que los hijos debían dormir en su propia cuna por razones de seguridad y desarrollo de la personalidad y la independencia, etc. Ahora se está motivando a los padres a dormir con sus hijos en la misma cama, para estimular el famoso apego. Nosotros, los latinos, no nos preocupamos de eso. Para nosotros es normal dormir como chanchitos con los niños en la cama, hacerles cariño, abrazarlos, besarlos, etc. Tan normal es, que a algunos ya viejitos les cuesta dejar el nido paterno... pero acá las relaciones entre padres e hijos son lejanas, frías, distantes. Pareciera que a la gente le cuesta conectarse. Quizás esta vuelta al 'co-sleeping' como le llaman sea una manera de responder a la falta de apego de estas generaciones.
Y así, creo que desenvolver a la Sabina para dormir y dejarla que desarrolle su musculatura es una excelente idea, pero por ahora necesitamos que pueda dormir efectivamente... en cuanto vea que mi hija puede controlar sus movimientos, haré caso de la arenga libertaria de mi amiga Claudia.¡Por mi vida, lo juro!