miércoles, 6 de octubre de 2010

Baby boom

Una de las cosas nuevas que ha traído a nuestras vidas la maternidad/paternidad es que ahora tenemos el ojo mucho más vigilante a la presencia de otros bebés y/o madres embarazadas a nuestro alrededor. Ya lo dijo sabiamente una de las matronas en nuestros primeros días de embarazo: 'seguramente ahora, cuando andan por la calle, sienten que hay muchas mujeres embarazadas'. Efectivamente, así es. Pero no se trata solo de una ilusión sicológica (aunque algo de eso hay) sino también de una realidad real, por lo menos aquí en esta parte de Sydney.

Así es. Al parecer, hace algún tiempo ya se ha desatado, al menos en el Inner West, un llamado 'Baby boom' que tiene las calles llenas de madres con sus hijos en el vientre o en sendos coches todo terreno. Sin exagerar, en cada esquina es posible encontrarse con una madre y su criatura (incluso a veces dos criaturas) disfrutando del sol y del vientecito primaveral. Ni que hablar de los parques, donde pululan sin cesar los nuevos seres humanos llegados a este mundo. Y claro, ahora nosotros somos parte de la estadística del baby boom, aunque nada tenemos que ver con las causas de esta explosión demográfica...

La explicación más directa para tanto cabro chico suelto es quizás la explicación universal: dinero, dinero, dinero. Y no cualquier dinero, sino que dinero estatal. Porque sí, querid@s lectores, así como lo leen, aquí en Australia a las familias se les paga por tener hijos. Si en Chile cada niño que nace recibe un ajuar, acá cada criatura recibe alrededor de 2000 dólares para gastos varios. Sumémosle a esto el hecho de que la atención pública es totalmente gratis y de excelente calidad (al menos esa fue mi experiencia). No se paga por nada e incluso existe la posibilidad de acceder a ciertos 'lujos' (como partos en el agua) que en otros lugares son exclusivos de la salud privada. Las madres solteras reciben una pensión de alrededor de 250 dólares semanales (que en total no alcanza para vivir de manera independiente acá en Sydney pero que es una gran ayuda). Y como guinda de la torta, hace unas semanas se aprobó una ley que establece un postnatal de seis meses. Por lo que he escuchado de otras mamás australianas, en algunos trabajos se puede incluso 'congelar' por un año y luego volver a medio tiempo para dejar espacio para la crianza de los engendros. En suma, una perspectiva muy diferente con la maternidad...

Pero claro, esto no es el paraíso de las mamitas y traer un querubín al mundo también tiene sus complicaciones. La más evidente quizás sea el problema de los jardines infantiles o childcare. Abrir un jardín infantil es sumamente caro porque, como los australianos le dan cualquier color, se tienen que contratar seguros millonarios en caso de accidente y además hay que cumplir con regulaciones sumamente estrictas. Los cupos en los jardines son limitados, porque obviamente una 'tía' no puede cuidar apropiadamente a diez cabros chicos que saltan, corren y gritan. Se manifiesta en toda su expresión aquí la ley de la oferta y la demanda: mucha demanda, poca oferta, altos precios. Un día de childcare puede costar entre 70 y 120 dólares, o sea, entre 28 y 50 mil pesos. Un solo día. O sea, en el childcare más barato, tener a un niño todos los días de la semana puede salir como mínimo 1400 dólares, que puede ser la mitad de un sueldo medio. Serio problema, ciertamente, porque las mujeres se ven en la disyuntiva de trabajar para básicamente pagar el jardín infantil o quedarse en la casa cuidando al crío y vivir de la renta de la pareja o marido...

En fin, pensaba hace un tiempo en aquellas cosas que hacen que un país pueda llamarse 'desarrollado'. Creo que una de esas cosas es la preocupación y el apoyo institucional que tienen los ciudadanos en los temas más básicos y centrales de sus vidas, como la paternidad. Y pensaba cómo en Chile los sectores conservadores hablan de 'protección a la familia' y luego no aprueban alargar el fuero maternal. O en cómo la ministra encargada de la JUNJI dice que las mamás dejan a los niños en los jardines para ir a carretear o para tomar café con las amigas. Y veo este país que sin tener ese discurso moralista y pechoño de 'la familia es el centro de la sociedad' se preocupa de darle a sus ciudadanos lo que necesitan. Prueba de ello son las hordas de bebés que nos rodean. Y aunque a nosotros no nos toque ni uno de tanto bono familiar, me alegra pensar que realmente 'otro mundo es posible'...


Así que por lo pronto no nos queda más que ahorrar como chinos para que la Sabina tenga el privilegio de educarse en inglés en un childcare, rodeada de niños rubios como el sol. La Sabina, lo pronosticamos, será la morenaza exótica y misteriosa, robando corazones primermundistas...


2 comentarios:

  1. Es lindo pensar que otro mundo es posible en otros mundos... Ojalá los pasos acá también vayan en esa dirección y los papis y mamis podamos compatibilizar los roles dentro y fuera del hogar.

    P.D. Ya veo a la Simba rompiendo corazones!!!

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  2. no te quepa la menor duda que ira al jardin infantil y sera un sol entre todos

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