Desde el primer día que llegamos a nuestro nuevo edificio fuimos recibidos con gran calidez por los vecinos. Extraña cosa, porque creo que ni en Chile pasa eso de que los vecinos de departamento sean tan agradables. Cuando nos estábamos cambiando conocimos a Duncan, el vecino de abajo, un australiano regio regio regio, como con estilo de malo pero un amor de persona, que se aprendió mi nombre altiro y cada vez que me ve me saluda y me dice 'hello, Margarita'. Eso lo encuentro lo máximo, considerando que yo me demoro un tiempo considerable en memorizar los nombres de los gringos de por acá. Duncan nos hizo un pequeño resumen de los vecinos del bloque y nos comentó la presencia de una joven madre con su hijo en el depto 2 (Anna y Frankie) y de una preñada en el depto 5. A Anna la vi una vez saliendo del edificio y me presenté como corresponde, pero no la veo mucho porque debe pasar ocupada con Frankie (que es un amoooooor). A Hannah me demoré en conocerla y fue en una situación digna de mencionar...
En este edificio no tenemos lavadero, por lo que hay una sala de lavado común al fondo, donde hay una lavadora que funciona con monedas y otras tres lavadoras normales. La primera vez llevamos nuestras moneditas y seguimos las instrucciones, pero después no siempre teníamos dos monedas de un dólar y honestamente a mi me daba lata andar preocupada de eso, así que usábamos cualquiera de las lavadoras, pensando que era legal. De hecho, dejábamos el equivalente a dos dólares en una cajita con monedas que estaba en una repisa y nos íbamos felices de vuelta con nuestra ropa limpia. Pero un día, para comprobar que no estábamos cometiendo un delito, le pregunté a la gente de la corredora de propiedades por la lavadora y me dijeron que yo solo podía usar la de las monedas, porque las otras eran de algunos de los arrendatarios... uuuups, pensé, o sea que hemos estado haciendo uso de lavadoras ajenas y quizás cuántas puteadas anónimas nos han llegado por eso... traté de pensar cómo reaccionaría yo si fuera a usar mi lavadora y hubiera ropa ajena en ella y me di cuenta de lo grave de la situación, así que de ahí en adelante decidimos usar solo la que nos correspondía.
Pero un día, ya en medio de mi enorme preñez, tenía que lavar ropa y me olvidé de las monedas. Cuando llegué al lavadero pensé 'aahh, qué más da, por último lloraré la carta con lo del embarazo y a lo mejor me salvo de la pelea con algún vecino'. Puse mi ropita en una de las lavadoras y subí al depto. A la media hora volví para tender todo (la idea era que pasara piola qué lavadora había usado) y cuando me voy acercando al lavadero veo que hay dos personas dentro... oh noooooo!!!!, pensé, se viene la verguenzaaaaaaa... napo, qué voy a hacer, apechugar no más. Una de las personas sale, una mujer, y lo primero que noto, una mujer embarazada. La miro, la saludo y me dice: 'Margarita?' 'Quéeeeee?', pensé yo, 'cómo sabe mi nombre?'. 'Hola, nos conocimos en yoga, te acuerdas??
Resulta que ella iba a las mismas clases de yoga que yo en el hospital, pero no la había visto hace tiempo porque yo no había ido y al parecer ella tampoco. Ahí recordé que un día una australiana se me había acercado y me había hablado en español, contándome que había estado en Costa Rica y otras cosas más. Era ella. 'Qué coincidencia', le dije, 'entonces tú eres la embarazada de la que me habló Duncan'. 'Así es'. En ese momento no PODÍA recordar su nombre y me sentí tan mal porque ella se acordaba del mío, pero no se lo pregunté porque encuentro que es de una falta de cortesía tan grande no recordar el nombre de las personas... hice una nota mental de preguntarle a Duncan por el nombre de la vecina la próxima vez que lo viera.
Y bueno, ahí estaba ella con su hermana haciendo el lavado, en su propia lavadora, que afortunadamente no era la que había escogido yo para lavar mi ropa, pero me imagino que ella se dio cuenta claramente que no estaba usando la que me correspondía... me presentó a su hermana, una niña muy simpática con un look rockabillie que me encanta y mientras colgábamos la ropa llegó su mamá, una matrona que trabaja en el mismo hospital donde iremos a lanzar a nuestros hijos al mundo... o sea, me tocó conocer a toda la familia y recibir toda serie de ofrecimientos de ayuda y buena voluntad que agradecí con una sonrisa. Debo decir que en ese momento sentí un poco de nostalgia por mi madre y mis hermanas y me preguntaba si en Chile alguna de mis hermanitas queridas habría ido a ayudarme a hacer las cosas de la casa... yeeaahh, right!! jajajaja. En fin, me fui a la casa contenta de haber pasado seudo-piola con lo de la lavadora (prometiéndome NUNCA MÁS usar una lavadora ajena) y de haber conocido a mi vecina, que estaba casi en la misma que yo, con fecha de parto para el 25 de julio (tres días después que mi MOMENTO)
El día lunes nos encontramos en yoga y ella muy amablemente se ofreció a traerme de vuelta a la casa, porque andaba en auto, pero me advirtió que antes tenía que pasar por una tienda de cosas de bebé porque había comprado un colchón y lo tenía que ir a buscar y bla bla bla. Nos fuimos conversando de cosas de embarazadas (qué más, es lo único que salta a la vista que tenemos en común) y comentando un episodio que había sucedido ese día en yoga. Una mamá que iba por primera vez preguntó si acaso ella tenía que hacer algunos ejercicios especiales porque tenía 25 semanas y su bebé tenía un cierto problema que no entendí pero que parece era grave y se puso a llorar en plena sesión... se imaginarán el efecto que eso tuvo en una sala llena de mujeres embarazadas con las hormonas a todo ritmo. Yo miraba las caras llorosas del resto y sentía unos deseos tan grandes de llorar en mi almita, pero más de abrazar a la pobre mamá, que estaba al lado mío... pero por pudor no lo hice, todavía no capto bien cuándo se puede invadir el espacio personal y cuándo no, así que preferí mandarle mis buenas vibras por el aire...
La cosa es que estábamos comentando el tema cuando Hannah se mandó una línea que me mató y me hizo pensar por qué la gente buena onda no puede ser buena onda porque sí no más... me dijo algo así como 'me imagino que cuando uno no tiene a qué aferrarse debe ser más difícil, si algo así me pasara yo me sentiría en las manos de Dios porque...'. Escuché Dios y algo en mi cabeza comenzó a gritar 'noooooooooooooo!'. ¡Mi vecina es Flanders! THE REAL ONE!!!! Y más todavía, ni siquiera católica, que es la onda que uno conoce más, sino bautista, o sea, ultra comprometida. 'Hasta aquí llegó todo', pensé. Me preocupé de decirle en ese momento que yo no tenía ninguna relación con Dios pero que bla bla bla, para evitar cualquier tipo de invitación apostólica. No es que sea malo ser creyente o religioso, pero en general la gente religiosa con la que me he topado tiende a querer traerte al rebaño y a insistir con eso, a veces de mala manera, y yo no quería pasar por eso...
Pero afortunadamente, uno se equivoca con la gente. Hannah resultó ser de lo más relajada, muy amable y para nada moralizante o apostólica. Ayer pasó a saludarme, porque sí, y hablamos un rato, comentamos cosas de embarazadas (obvio) e intercambiamos número de celular, en caso de cualquier cosa. Mi amado Funes se ríe y dice que todo es una táctica para en cualquier momento invitarme al culto y que a fin de año estaré con la mandolina cantando en el templo... pero qué más da, por ahora tengo una 'amigui' en el edificio con quien conversar y hablar de temas tan interesantes y transcendentales como el lavado de pañales de tela o la hinchazón de los pies. Y quién sabe, quizás terminamos siendo buenas amigas cuando ya dejemos de estar embarazadas y no nos una solamente la guata que andamos cargando...
Ay que hay gente con fé en este país por Dios! Yo me he topado con más gente cristiana acá en cuatro meses que mis 25 años en Chile. Y eso que fui a colegio de monjas.
ResponderEliminarYo vivo con cristianos. Cacha que hoy día me levanté y los niños de la casa estaban haciendo little holy bibles para sus muñecos. Plop. Bueno en el mismo transcruso de la mañana ví a Isahia pintándose las uñas color rosado mitimiti de fruta. Já! Los niños...
Creo entonces que podemos juntar a tus niños con mi vecina, porque ella hace clases de holy bible para niños...
ResponderEliminarQué nice la sobrina!
ResponderEliminarDepsués los minis podrán juntarse a hacer cagadas juntos!
xD
quise decir: qué nice la VECINA!
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