Ayer fue un día intenso...
El día partió a las 4:30 de la mañana. Como sabrán, nuestro departamento da a una calle con harto movimiento durante el día y noche, pues es de las pcoas que llega al aeropuerto de Sydney y pasa cerca del puerto. Sin embargo, a esas horas de la madrugada me desperté con los gritos de un par de cristianos peleando por una chiquilla, de acuerdo a lo que el sueño que tenía me pérmitió entender, el diálogo fue más o menos del tipo:
A: " Ella conmigo estaría mejor, #%&@#&@%#&"
B: " Se tiene que ir conmigo, sino mataré a toda tu familia"
(Botellas quebradas)
A: "Llama a los pacos, no estoy ni ahi"
B: " Se tiene que ir conmigo...."
Volví al sobre, en el cual mi señora esposa seguía durmiendo sin enterarse de la telenovela que había afuera. Pero en una hora y media la cosa cambió. Nuestro departamento da hacia el Este, esto significa que a eso de las 5 y media de la mañana sale el solcito y se cuela entre las cortinas. En vez de eso, Margarita me despierta y me dice "oye, está entrando una luz roja".
Salimos al balcón y el panorama era similar a una mañana con muuucha neblina. Solo que esta vez era rojiza. No me asusté ni pensé en el fin del mundo (como si lo hicieron muchos australianos, juajua), ya que recuerdo algunas noches en Arica en que el cielo toma un color rosado por el contraste entre las nubes y las luces de la ciudad. A lo mejor, pensé, es arena de playa transportada por el viento, o las nubes estan muy bajas. La realidad fue la conocida tormenta de arena y nuestro olvido por cerrar la ventana completamente implicó que todo quedó con una capa fina de polvillo rojo.
Repuestos del bombardeo mediático de la tormenta de arena, en la tarde nos preparamos para ir a un bar en Newtown. Alex, hijo del primo de la Marga nos había invitado a jugar trivia. Reconozco que cuando estaba en el colegio me gustaba jugar bachillerato y en los concursos de la tele tipo " Quien quiere ser millonario" (loser) trataba de achuntarle a las respuestas, pero esto se antojaba distinto. En inglés, con preguntas australianas y con otros participantes secos, la cosa no se veía fácil.
Llegamos al bar y cuando nos juntamos con Alex, sorpresa! La encargada del trivia era amiga de su esposa , así que ya partíamos con una pequeña ayudita. En total eran 44 preguntas de cualquier cosa: futbol, actualidad, historia, cine, etc. Además, el juego le traía una hojita con personajes para adivinar, pero si no los reconoces, dan un punto por cada respuesta "chistosa". Al final, llegamos terceros, pero en un trivia individual Margarita se ganó un jarro de chela, así que no fue tan terrible después de todo. Prometimos volver la próxima semana y quien sabe, quizás tengamos más suerte.
El día partió a las 4:30 de la mañana. Como sabrán, nuestro departamento da a una calle con harto movimiento durante el día y noche, pues es de las pcoas que llega al aeropuerto de Sydney y pasa cerca del puerto. Sin embargo, a esas horas de la madrugada me desperté con los gritos de un par de cristianos peleando por una chiquilla, de acuerdo a lo que el sueño que tenía me pérmitió entender, el diálogo fue más o menos del tipo:
A: " Ella conmigo estaría mejor, #%&@#&@%#&"
B: " Se tiene que ir conmigo, sino mataré a toda tu familia"
(Botellas quebradas)
A: "Llama a los pacos, no estoy ni ahi"
B: " Se tiene que ir conmigo...."
Volví al sobre, en el cual mi señora esposa seguía durmiendo sin enterarse de la telenovela que había afuera. Pero en una hora y media la cosa cambió. Nuestro departamento da hacia el Este, esto significa que a eso de las 5 y media de la mañana sale el solcito y se cuela entre las cortinas. En vez de eso, Margarita me despierta y me dice "oye, está entrando una luz roja".
Salimos al balcón y el panorama era similar a una mañana con muuucha neblina. Solo que esta vez era rojiza. No me asusté ni pensé en el fin del mundo (como si lo hicieron muchos australianos, juajua), ya que recuerdo algunas noches en Arica en que el cielo toma un color rosado por el contraste entre las nubes y las luces de la ciudad. A lo mejor, pensé, es arena de playa transportada por el viento, o las nubes estan muy bajas. La realidad fue la conocida tormenta de arena y nuestro olvido por cerrar la ventana completamente implicó que todo quedó con una capa fina de polvillo rojo.
Repuestos del bombardeo mediático de la tormenta de arena, en la tarde nos preparamos para ir a un bar en Newtown. Alex, hijo del primo de la Marga nos había invitado a jugar trivia. Reconozco que cuando estaba en el colegio me gustaba jugar bachillerato y en los concursos de la tele tipo " Quien quiere ser millonario" (loser) trataba de achuntarle a las respuestas, pero esto se antojaba distinto. En inglés, con preguntas australianas y con otros participantes secos, la cosa no se veía fácil.
Llegamos al bar y cuando nos juntamos con Alex, sorpresa! La encargada del trivia era amiga de su esposa , así que ya partíamos con una pequeña ayudita. En total eran 44 preguntas de cualquier cosa: futbol, actualidad, historia, cine, etc. Además, el juego le traía una hojita con personajes para adivinar, pero si no los reconoces, dan un punto por cada respuesta "chistosa". Al final, llegamos terceros, pero en un trivia individual Margarita se ganó un jarro de chela, así que no fue tan terrible después de todo. Prometimos volver la próxima semana y quien sabe, quizás tengamos más suerte.
