jueves, 24 de septiembre de 2009

Septiembre rojo

Ayer fue un día intenso...

El día partió a las 4:30 de la mañana. Como sabrán, nuestro departamento da a una calle con harto movimiento durante el día y noche, pues es de las pcoas que llega al aeropuerto de Sydney y pasa cerca del puerto. Sin embargo, a esas horas de la madrugada me desperté con los gritos de un par de cristianos peleando por una chiquilla, de acuerdo a lo que el sueño que tenía me pérmitió entender, el diálogo fue más o menos del tipo:

A: " Ella conmigo estaría mejor, #%&@#&@%#&"
B: " Se tiene que ir conmigo, sino mataré a toda tu familia"
(Botellas quebradas)
A: "Llama a los pacos, no estoy ni ahi"
B: " Se tiene que ir conmigo...."

Volví al sobre, en el cual mi señora esposa seguía durmiendo sin enterarse de la telenovela que había afuera. Pero en una hora y media la cosa cambió. Nuestro departamento da hacia el Este, esto significa que a eso de las 5 y media de la mañana sale el solcito y se cuela entre las cortinas. En vez de eso, Margarita me despierta y me dice "oye, está entrando una luz roja".

Salimos al balcón y el panorama era similar a una mañana con muuucha neblina. Solo que esta vez era rojiza. No me asusté ni pensé en el fin del mundo (como si lo hicieron muchos australianos, juajua), ya que recuerdo algunas noches en Arica en que el cielo toma un color rosado por el contraste entre las nubes y las luces de la ciudad. A lo mejor, pensé, es arena de playa transportada por el viento, o las nubes estan muy bajas. La realidad fue la conocida tormenta de arena y nuestro olvido por cerrar la ventana completamente implicó que todo quedó con una capa fina de polvillo rojo.

Repuestos del bombardeo mediático de la tormenta de arena, en la tarde nos preparamos para ir a un bar en Newtown. Alex, hijo del primo de la Marga nos había invitado a jugar trivia. Reconozco que cuando estaba en el colegio me gustaba jugar bachillerato y en los concursos de la tele tipo " Quien quiere ser millonario" (loser) trataba de achuntarle a las respuestas, pero esto se antojaba distinto. En inglés, con preguntas australianas y con otros participantes secos, la cosa no se veía fácil.

Llegamos al bar y cuando nos juntamos con Alex, sorpresa! La encargada del trivia era amiga de su esposa , así que ya partíamos con una pequeña ayudita. En total eran 44 preguntas de cualquier cosa: futbol, actualidad, historia, cine, etc. Además, el juego le traía una hojita con personajes para adivinar, pero si no los reconoces, dan un punto por cada respuesta "chistosa". Al final, llegamos terceros, pero en un trivia individual Margarita se ganó un jarro de chela, así que no fue tan terrible después de todo. Prometimos volver la próxima semana y quien sabe, quizás tengamos más suerte.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Mente sana en cuerpo sano


Quizás una de las máximas más repetidas en nuestro mundo occidental... pues bien, como ya conversamos una vez, esto de cambiarse de país y de estar en el primer mundo hace que uno empiece a tener unas ideas extrañas que en Chilito jamás pasaron por su mente. O si pasaron, uno las dejó pasar y les dijo adiós sin ningún parpadeo. Pero estando acá, viendo a toda esta gente-primermundista-evolucionada y las cosas que hacen en su vida diaria... uf, es difícil no dejarse llevar por la sinergia.


Todo esto para contarles que ya hace un mes hemos comenzado una nueva etapa en nuestra vida y nos hemos comenzado a inyectar heroina... jajajajajja, nononononono, mentira!!!! Hemos hecho un cambio en nuestra vida muy positivo y que puede tener casi los mismos efectos que cualquier droga pero que no daña tu mente ni mata tus neuronas como nos enseñó don Graf: nos hemos transformado en deportistas. DE POR TIS TAS!!! Quizás eso es un poco mucho decir, pero digamos que desde hace ya un mes salimos a correr y andar en bicicleta de manera alternada y constante (salvo los fines de semana).


Es difícil decir cómo comenzó todo, simplemente un día uno de los dos dijo "podríamos salir a correr, hemos estado todo el día en la casa sentados frente al computador, vamos a transformarnos en unas ballenas". Frente a tal poderoso argumento, al otro no le quedó más que plantarse las zapatillas y salir a la calle con dirección al parque del barrio. Vale decir que yo no tenía ni siquiera un pantalón de buzo y salí a correr con unos pantalones estilo boliviano de mil colores y con unas zapatillas que tampoco eran para correr, verde eléctrico. Con ese look, mi amado Funes corrió muy fuerte delante de mí para que nadie nos conectara... pero al día siguiente agarramos las cletas y nos fuimos a un outlet de ropa deportiva y mi esposo me obligó a comprarme un pantalón PUMA y unas zapatillas PUMA para correr. Todo con la finalidad de obligarme moralmente a salir a correr porque ya nos habíamos gastado una suma de dinero interesante en este asunto.


El primer día corrí una vuelta al parque (que son 900 metros) y casi me morí. Sentí que no iba a ser capaz de hacerlo nunca más. Seguí caminando para regular mi respiración y cuando el color morado se había ido de mi rostro como que me dieron unas ganas de correr de nuevo... ahí me di cuenta que estaba perdida, había abierto la puerta al deporte en mi vida y ya no la podría cerrar. Mi amado Funes corría y corría no más, se dio como tres vueltas de una mientras yo caminaba y caminaba.


Para no destrozarnos las rodillas corriendo decidimos alternar con bicicleta, así que una o dos veces por semanas agarramos las cletas y nos vamos al Centennial Park a dar vueltas. De más está decir que el parque se llena de ciclistas de verdad, con bicicletas profesionales y con sus trajecitos pegados al cuerpo. Nosotros pedaleamos con nuestras cletas recicladas y todo el mundo nos pasa de largo, pero no importa: somos unos deportistas amateur todavía. En el parque nos damos generalmente 3 vueltas, que corresponden a 12 km. No mucho, pero de a poco debemos ir incrementando la distancia.


Luego de las semanas que llevamos en la vida deportista ya puedo correr tres vueltas seguidas sin morirme, pero mi mente siempre me juega una mala pasada y me hace detenerme cuando aún puedo seguir corriendo... creo que necesito un sicólogo deportista. Ya nos hemos puesto como meta correr 5km y participar en alguna corrida por acá. Nadie piensa en ganar, pero qué agradable participar en un evento deportivo y superar las trabas del propio organismo... o no? Finalmente, esto del deporte ha sido por lo menos para mí una cosa más de disciplina que un intento por perder peso porque claramente las chelas del fin de semana con los amigos socaban cualquier deseo de esculturalismo. Pero no importa, a la máxima "mente sana en cuerpo sano" no hay mejor respuesta que "lo comí'o y lo baila'o no me lo quita nadie".


O no?