
El miércoles pasado completamos una nueva experiencia en estas tierras australianas: fuimos parte de una investigación sobre el comportamiento del macho alfa en las labores hogareñas.
Sí, aunque no sea exactamente el título real de la investigación, más o menos de esto trataba. Todo se gestó cuando un día, leyendo el periódico gratuito que se distribuye en los barrios cercanos a Central Station -que, de paso, reparten a domicilio- vi un aviso pidiendo voluntarios para un estudio sociológico auspiciado por la Universidad de Wollongong. Lo más interesante a primera vista era el pago: 90 dólares por lo que aseguraban eran dos entrevistas y un pequeño cuadro diario para completar.
El encargado del estudio era Andrew, un profesor australiano jovencillo y simpático (el de la foto). Pimponeamos mails durante una semana para acordar los términos de la investigación, bastante sencillos, y fijar la primera entrevista. De esto hace ya un mes. Nosotros esperábamos una entrevista formal estilo "investigación académica", con grabadora, cuestionario definido y temas específicos a tratar en cada etapa. En otras palabras, esperábamos una entrevista completamente estructurada y centrada en las tareas que yo, como hombre-macho alfa-latin boy-sin trabajo-recien casado-migrante-joven-dueño de casa- estudiante realizaba en el día a día y mis sensaciones al realizarlas .
La entrevista resultó ser exactamente lo contrario. Apenas llegó Andrew, empezamos a echar la talla. Salvo la grabadora, ningún tema de los que hablamos tenía que ver con el foco de la investigación. Así, por ejemplo, aprendimos que las mejores cervezas de Australia están en Tasmania, quizás por el clima de esta región, ubicada a una latitud similar a la de nuestro Coihaique. Así también nos enteramos que la tesis de doctorado de Andrew se basó en...la Iglesia metodista pentecostal chilena y sus redes sociales. Según él, esta iglesia era potente en cuatro países del mundo: Estados Unidos, Canadá, Australia y adivinen.
Otro tema que conversamos harto en nuestra primera reunión fue sobre política australiana. Al parecer y como ya habíamos comentado, la gente por acá, al menos en el espacio académico, está muy conforme con el gobierno actual o al menos lo diferencian totalmente con los 10 años (1997-2007) en que la centroderecha estuvo en el poder. Andrew es claramente izquierdista, desarrolla investigaciones "sociales" y de género bastante progresistas y en los comentarios que hizo lo hacía notar. A pesar de ser un estudio sobre mi rol en el hogar, estaba feliz de la vida que Margarita también participara de las entrevistas. Terminamos ese día con el compromiso de completar un horario con mis actividades diarias y con la promesa de una segunda evaluación.
El pasado miércoles completamos el estudio. Yo había mandado el martes el timetable con mis actividades, por lo que se supondría que esta segunda entrevista debería profundizar en las actividades que usualmente realizamos y que anoté en mi horario diario, como ir a clases, comprar en la feria, limpiar,etc. Nuevamente Andrew llegó, nos trajo de regalo una cajita con unos tecitos bien wenos, se sentó y esta vez, sin grabadora, empezamos de nuevo a arreglar el mundo. Nuevamente política, racismo, América Latina, las galletas Tim Tam como símbolo de Australia y las diferentes cepas del vino australiano fueron los temas que tratamos. Nos despedimos con el compromiso de Andrew de invitarnos a su casa una vez que volviese de Bali. Según él, para los australianos este paraíso tropical es como Acapulco para los gringos.
En suma, carrete en tres semanas más, 90 dólares que al final de todo terminaron siendo lo menos importante y un nuestro primer amigo australiano. Nada mal para un aviso del diario!
Sí, aunque no sea exactamente el título real de la investigación, más o menos de esto trataba. Todo se gestó cuando un día, leyendo el periódico gratuito que se distribuye en los barrios cercanos a Central Station -que, de paso, reparten a domicilio- vi un aviso pidiendo voluntarios para un estudio sociológico auspiciado por la Universidad de Wollongong. Lo más interesante a primera vista era el pago: 90 dólares por lo que aseguraban eran dos entrevistas y un pequeño cuadro diario para completar.
El encargado del estudio era Andrew, un profesor australiano jovencillo y simpático (el de la foto). Pimponeamos mails durante una semana para acordar los términos de la investigación, bastante sencillos, y fijar la primera entrevista. De esto hace ya un mes. Nosotros esperábamos una entrevista formal estilo "investigación académica", con grabadora, cuestionario definido y temas específicos a tratar en cada etapa. En otras palabras, esperábamos una entrevista completamente estructurada y centrada en las tareas que yo, como hombre-macho alfa-latin boy-sin trabajo-recien casado-migrante-joven-dueño de casa- estudiante realizaba en el día a día y mis sensaciones al realizarlas .
La entrevista resultó ser exactamente lo contrario. Apenas llegó Andrew, empezamos a echar la talla. Salvo la grabadora, ningún tema de los que hablamos tenía que ver con el foco de la investigación. Así, por ejemplo, aprendimos que las mejores cervezas de Australia están en Tasmania, quizás por el clima de esta región, ubicada a una latitud similar a la de nuestro Coihaique. Así también nos enteramos que la tesis de doctorado de Andrew se basó en...la Iglesia metodista pentecostal chilena y sus redes sociales. Según él, esta iglesia era potente en cuatro países del mundo: Estados Unidos, Canadá, Australia y adivinen.
Otro tema que conversamos harto en nuestra primera reunión fue sobre política australiana. Al parecer y como ya habíamos comentado, la gente por acá, al menos en el espacio académico, está muy conforme con el gobierno actual o al menos lo diferencian totalmente con los 10 años (1997-2007) en que la centroderecha estuvo en el poder. Andrew es claramente izquierdista, desarrolla investigaciones "sociales" y de género bastante progresistas y en los comentarios que hizo lo hacía notar. A pesar de ser un estudio sobre mi rol en el hogar, estaba feliz de la vida que Margarita también participara de las entrevistas. Terminamos ese día con el compromiso de completar un horario con mis actividades diarias y con la promesa de una segunda evaluación.
El pasado miércoles completamos el estudio. Yo había mandado el martes el timetable con mis actividades, por lo que se supondría que esta segunda entrevista debería profundizar en las actividades que usualmente realizamos y que anoté en mi horario diario, como ir a clases, comprar en la feria, limpiar,etc. Nuevamente Andrew llegó, nos trajo de regalo una cajita con unos tecitos bien wenos, se sentó y esta vez, sin grabadora, empezamos de nuevo a arreglar el mundo. Nuevamente política, racismo, América Latina, las galletas Tim Tam como símbolo de Australia y las diferentes cepas del vino australiano fueron los temas que tratamos. Nos despedimos con el compromiso de Andrew de invitarnos a su casa una vez que volviese de Bali. Según él, para los australianos este paraíso tropical es como Acapulco para los gringos.
En suma, carrete en tres semanas más, 90 dólares que al final de todo terminaron siendo lo menos importante y un nuestro primer amigo australiano. Nada mal para un aviso del diario!

