martes, 27 de enero de 2009

El correo del Zar


Las últimas novedades del viaje
El día 22 de enero por fin tuvimos novedades. Luego de catetear e hinchar todo lo que podíamos hincharle a nuestro agente (ay, qué chic suena eso), por fin nos trajo buenas noticias: gracias al ensayo que tuve que escribir hace un par de semanas en inglés para demostrar que supero las habilidades de un primate -en lo que a lenguaje se refiere-, por fin hemos recibido un package offer, que es el en fondo una carta en la que la universidad dice "ya, ya, déjate de joder, te aceptamos, vente". La afortunada institución que nos recibe es la University of Technology of Sydney (en adelante, UTS), que será desde este año mi alma mater.

Recibido el package offer, hube de enviar un application form para postular a las 15 semanas de inglés que tengo que hacer como hablante limítrofe del inglés. Qué viene ahora? La UTS debe enviar una oferta para el curso de inglés (no entiendo para qué tantos rodeos y papeles de ida y vuelta) que debe ser firmada por mí y luego enviada a la isla rauda y veloz para que, una vez recibida allá, la universidad envíe de vuelta otro papel que servirá para comenzar los trámites de la visa acá en Chile.

Por mientras, debemos buscar un doctor que nos haga los exámenes de rigor sin dejarnos los bolsillos en pelotas... difícil misión, considerando que venimos saliendo del gasto más excesivamente mejor gastado de nuestras vidas en común hasta el momento. Pero bueno, ya que JC es grande y quiere más a sus ovejas descarriadas que a las del rebaño, no dudamos en que nos enviará el mana necesario desde su resort cinco estrellas.

Eso es todo por ahora. Más noticias en cuanto llegue el correo.

PD: todavía me falta contarles sobre el magnífico gasto que hicimos...

Y la segunda patita


Y bueno, como dicen los cuequeros, no hay primera sin segunda. Así que haciendo caso de esta verdad universal, el día 24 de enero de 2009 , con mi amadísimo personaje borgeano, hemos hecho nuestros votos nupciales bajo la mirada del señor Dios.



Personalmente, nunca había soñado con el matrimonio ni me había imaginado entrando de blanco a una catedral llena de flores y con un coro de ángeles de fondo. Me pregunto si hoy en día quedará alguna mujer de mi edad que tenga ese inocente sueño en su mentecilla. En fin, aunque no lo había soñado y aunque pensamos en un comienzo hacer algo muy muy sencillo, las cosas se fueron agrandando poco a poco. Consejo para quienes piensen casarse: junten plata o desvalijen la casa paterna. Sin quererlo, se gasta hasta el último aliento del chanchito y el dinero se va, como dice Buddy, como el agua entre los dedos.



La cosa es que ahí estaba yo, vestida de marfil (para evitar el gritito aquel) y tomada del brazo de mi querido viejo que estaba más nervioso que yo. Y luego lo típico: la marcha nupcial, todos mirando a la novia y yo sonriendo todavía no sé si de nervios o de alegría o de las dos cosas. La ceremonia estuvo muy bonita, el cura Benny (como lo apodaron mis primos) fue muy ameno y poco convencional, hizo que la asablea participara con preguntas acerca de qué se necesitaba para construir un buen matrimonio. La mejor respuesta de todas: Germán gritando "¡pasión!" y provocando las risas de todos.


Durante la ceremonia pude ver que todo el mundo estaba contento y nos miraba con cara de "aaaayyyy, qué lindo es el amor". Eso, en una situación así te llena de alegría. Salimos de la iglesia con Alegría de Gypsy Kings, lo que fue un anticipo de que nuestra fiesta sería como nosotros queríamos.


Antes de la cena, nuestro vals, que fue más bien una rancherita de Sabina, cantada por él y por Serrat. Luego el brindis, la comida, y de nuevo un baile de los novios, esta vez Valió la pena de Marc Anthony. Es decir, todo lo que podía ser como nosotros somos.


La fiesta estuvo de pelos. Todos bailaron, tomaron y se rieron. Al día siguiente teníamos las ganas de casarnos otra vez para repetir el momento...


Creo que si lo hubiera soñado toda mi vida, ese día no habría sido tan simplemente perfecto como fue.