Hola a todos nuevamente. Lamentamos el prolongado silencio en que nos hemos mantenido, pero este último mes ha sido algo terremoteado, en el buen sentido, claro. Retomamos ahora nuestras comunicaciones con un resumen estilo teleserie de lo que han sido estas últimas semanas.
Universidad: relajo aún. Mi profe guía se fue en noviembre a ver a su familia a Inglaterra (con su señora argentina y sus dos hijas) y debería estar de vuelta por estas fechas, si mal no recuerdo. De todas manera, aunque estuviera acá, es tan poco lo que me presiona que no haría mucha diferencia... Terminé el seminario de Educational Linguistics a fines de octubre con un aprendizaje muy interesante, pero con muy poco feedback de parte de la profe, Sue. La idea era que el profe guía de uno evaluara, pero, de nuevo, mi profe no estuvo ni ahí... en fin, lo importante es que aprendí cosas nuevas e interesantes.
El proyecto de tesis va lento pero ahora sí que seguro. Ya he definido por dónde irá la cosa y ahora solo me falta encontrar las herramientas para hacer lo que quiero hacer. Eso me tiene muy contenta, pero la flojera se está apoderando de mí!!!! Pero calma, que tengo hasta mayo del 2010 para entregar el proyecto (ya me veo, como siempre, haciendo todo a última hora... jojojo)
Vida laboral: mi amado Funes se ha puesto a buscar trabajo con el ímpetu de una manada de caballos salvajes. Ha ido a un par de entrevistas ya, lo que es muy bueno porque hay que ir agarrando experiencia en el asunto. Ya les contará él mismo cómo ha ido eso.
Vida doméstica: el cambio más grande de este mes ha sido el cambio de domicilio. Hemos dejado nuestro pequeño hogar en Redfern, a dos pasos de la ciudad, para venirnos a vivir por dos meses a la casa de los primos chilenos en Bossley Park, a una hora de la ciudad (y por lo tanto de la universidad y de los amigos). Este cambio ha sido una experiencia nueva en muchos sentidos para nosotros. Primero, nos hemos cambiado por primera vez de casa! Puede parecer algo irrelevante pero en realidad no lo es: ya nos habíamos acostumbrado a nuestro pequeño estudio, al ruido de la calle, a los negocios del barrio, al parque donde salíamos a correr, en fin, ya habíamos comenzado a sentirnos en nuestro hogar cuando se nos vino este cambio, que aunque estaba proyectado hace tiempo no por eso es más fácil acomodarse...
El proceso de empacar todos nuestros bártulos duró un par de días y la mudanza unas cuatro horas, con la inestimable ayuda de nuestros amigos Isa y Renzo. Las cosas del hogar (léase lavadora, refri, cama, mesa y sillas) se fueron a la casa de la Bea, que nos recibirá en un par de meses cuando salgamos de Bossley Park. La pieza de la Bea quedó llena de electrodomésticos porque el sótano de su casa era muy pequeño para guardar nuestros cachivaches. Muchas gracias, Bea!!!
La casa de los primos chilenos es como unas 8 veces nuestro pequeño studio, sin contar el patio, el garage y la PISCINA CON CASCADA... es una casa muy bonita pero muy grande para los dos, así que todavía nos sentimos un poco perdidos. Además, es la casa de otra familia, lo que significa que tiene su orden particular, su organización, sus adornos, sus muebles, etc., que no son necesariamente los que nosotros tendríamos. Lo más problemático hasta ahora ha sido la cocina, porque nos cuesta encontrar las cosas y echamos de menos nuestras ollitas para dos personas, nuestras fuentecitas del tamaño perfecto para comer yogurt con fruta, nuestro tostador que tuesta cuatro pancitos de una sola vez. En esta casa viven 6 personas así que todo es de un tamaña diferente, hay miles de servicios, de vasos, ollas gigantes, sartenes gigantes, y nosotros nadamos en medio de este gran espacio. El otro día Funes cocinero quiso hacer arroz en una olla y como no conocemos bien la cocina ni tenemos nuestra parrilla/tostador (traída directamente de Chile) se le quemó todo todito... bueno, casi todo, al menos sirvió para hacer arroz chaufa (chaufán, como le decimos los santiaguinos) al día siguiente.
El barrio por acá también es muy diferente: hay solo casas. Casas y más casas a nuestro alrededor. A unos 15 minutos caminado hay un pequeño centro comercial con un supermercado. No se ve un alma en la calle. Tenemos que usar el auto porque el bus pasa una vez al año y se da una vuelta gigantesca. No hay ruido de autos pasando como en nuestro departamento y lo único que se escucha son los pajaritos cantando y uno que otro perro a lo lejos. Es como estar en el campo, pero con cable, señal de televisión chilena, electricidad, piscina, caminos pavimentados, semáforos... o sea, es una cosas muy rara. Para los que son asiduos a las series gringas, es como estar en el típico suburbio gringo de casas grandes sin rejas, antejardines de pasto verdísimo y autos en cada puerta que sale en series como Desperate Housewives. Olvídense del almacén de la esquina.
Como dueños de casa estamos a cargo también de dos perritos, la Baby y el Chico. Son un amor, andan siempre siguiéndonos, se acuestan a nuestros pies cuando estamos en la mesa, se echan con nosotros cuando vemos tele, es decir, son como dos niños chiquitos. El Chico es el más viejito, ahora tiene una alergia a la piel bastante fea así que tenemos que bañarlo con un shampoo especial una vez a la semana para que se mejora. La Baby anda un poco deprimida, obviamente echa de menos a su familia así que estamos haciéndole mucho cariño. Funes ya está pensando en llevarla con nosotros cuando nos vayamos de aquí...
Esta ha sido la síntesis de noticias del mediodía. Más informaciones pronto, no se lo pierdan!
El proceso de empacar todos nuestros bártulos duró un par de días y la mudanza unas cuatro horas, con la inestimable ayuda de nuestros amigos Isa y Renzo. Las cosas del hogar (léase lavadora, refri, cama, mesa y sillas) se fueron a la casa de la Bea, que nos recibirá en un par de meses cuando salgamos de Bossley Park. La pieza de la Bea quedó llena de electrodomésticos porque el sótano de su casa era muy pequeño para guardar nuestros cachivaches. Muchas gracias, Bea!!!
La casa de los primos chilenos es como unas 8 veces nuestro pequeño studio, sin contar el patio, el garage y la PISCINA CON CASCADA... es una casa muy bonita pero muy grande para los dos, así que todavía nos sentimos un poco perdidos. Además, es la casa de otra familia, lo que significa que tiene su orden particular, su organización, sus adornos, sus muebles, etc., que no son necesariamente los que nosotros tendríamos. Lo más problemático hasta ahora ha sido la cocina, porque nos cuesta encontrar las cosas y echamos de menos nuestras ollitas para dos personas, nuestras fuentecitas del tamaño perfecto para comer yogurt con fruta, nuestro tostador que tuesta cuatro pancitos de una sola vez. En esta casa viven 6 personas así que todo es de un tamaña diferente, hay miles de servicios, de vasos, ollas gigantes, sartenes gigantes, y nosotros nadamos en medio de este gran espacio. El otro día Funes cocinero quiso hacer arroz en una olla y como no conocemos bien la cocina ni tenemos nuestra parrilla/tostador (traída directamente de Chile) se le quemó todo todito... bueno, casi todo, al menos sirvió para hacer arroz chaufa (chaufán, como le decimos los santiaguinos) al día siguiente.
El barrio por acá también es muy diferente: hay solo casas. Casas y más casas a nuestro alrededor. A unos 15 minutos caminado hay un pequeño centro comercial con un supermercado. No se ve un alma en la calle. Tenemos que usar el auto porque el bus pasa una vez al año y se da una vuelta gigantesca. No hay ruido de autos pasando como en nuestro departamento y lo único que se escucha son los pajaritos cantando y uno que otro perro a lo lejos. Es como estar en el campo, pero con cable, señal de televisión chilena, electricidad, piscina, caminos pavimentados, semáforos... o sea, es una cosas muy rara. Para los que son asiduos a las series gringas, es como estar en el típico suburbio gringo de casas grandes sin rejas, antejardines de pasto verdísimo y autos en cada puerta que sale en series como Desperate Housewives. Olvídense del almacén de la esquina.
Como dueños de casa estamos a cargo también de dos perritos, la Baby y el Chico. Son un amor, andan siempre siguiéndonos, se acuestan a nuestros pies cuando estamos en la mesa, se echan con nosotros cuando vemos tele, es decir, son como dos niños chiquitos. El Chico es el más viejito, ahora tiene una alergia a la piel bastante fea así que tenemos que bañarlo con un shampoo especial una vez a la semana para que se mejora. La Baby anda un poco deprimida, obviamente echa de menos a su familia así que estamos haciéndole mucho cariño. Funes ya está pensando en llevarla con nosotros cuando nos vayamos de aquí...
Esta ha sido la síntesis de noticias del mediodía. Más informaciones pronto, no se lo pierdan!
tamaña experiencia todo....
ResponderEliminarno se olviden de regar ese pasto para que siga verde! O debo asumir que tiene riego automático???
no hay de qué chiquillos! los artefactos y muebles en mi pieza me recuerdan mi departamentito en Santiago, jejejeje. Besotes y a ver si nos vemos pronto. El viernes después del medio día me declaro en vacaciones (¡de verdad!)
ResponderEliminarNo, querida Sonia, no tiene riego automático, pero para que veas que esto es casi el paraíso terrenal, hace dos días hizo un calor terrible, antenoche hubo tormenta eléctrica y ahora llueve reposadamente... o sea, casi no hay necesidad de regar el pasto!
ResponderEliminarY Bea, aquí le estamos esperando!
Besos a ambas
Qué divertidirijillo suena todo, Hermanananana!!
ResponderEliminarMánden una que otra fotito asoleándose en la cascada pu!, no sean fomeques...
Cariñitos a los Perris bebés... Y bueno, a uds también... xD
chauu!!
por favor una jotito now yapo
ResponderEliminar