Antes que todo, espero que hayan pasado todos una excelente navidad y que la celebración de año nuevo se venga con todo, señores... a gozar, a gozarrrrrrrrrr!!
Esta semana celebramos navidad. Nuestra primera navidad como marido y marida. Nuestra primera navidad lejos de nuestras familias (aunque mi amado Funes ya había pasado algunas solo en Santiago mientras su familia estaba en Arica). Nuestra primera navidad fuera de Chile (sin contar la navidad que Funes pasó en Lleida, España). Nuestra primera navidad en inglés (eso sí no tiene excepción). Y aunque ciertamente extrañamos un poco más a los nuestros estos días, no podemos quejarnos porque hemos pasado una fiesta maravillosa con otros que, como nosotros, andan medio botaditos por estos lados del planeta...
Nuestros planes navideños comenzaron un tiempo atrás, cuando nos dimos cuenta de que estaríamos en Fairfield, lejos de la ciudad y de nuestros amigos, medio aislados y solo con un par de perritos que hablan inglés. Así que con el permiso del dueño de casa (que nos dijo con mucho entusiasmo y amabilidad que invitáramos a nuestros amigos para no aburrirnos) empezamos a programar una reunión navideña. Los invitados titulares eran la Bea con su housemate Kerryn (ella es australiana pero su familia vive en Melbourne) y la Isa y el Renzo. Luego se sumaron Erisana (representante del Brasil), compañera de Bea del doctorado y compañera mía en el curso de Educational Linguistics y Dimitri, novio de Erisana (representante helénico, o sea, de Grecia). Con tal selecto grupo jugamos el emocionante juego del amigo secreto, que acá tiene otro nombre que ahora no me acuerdo (algo de Santa, parece), usando un sofisticado programa computacional cortesía de nuestro amigo astrónomo y novio del año Roberto Muñoz. Una semana antes mandamos un mail a los invitados con todas las indicaciones adecuadas y nos aprontamos para celebrar la fiesta.
El día 23 de diciembre fue agotador, porque la pasamos entre el supermercado para comprar las últimas cosas que nos faltaban (incluído el árbol de pascua que armamos a eso de las 11 de la noche) y ordenar la casa y dejarla apta para recibir a los amigos. Esta es una casa grande y había camas para todos, pero obviamente las camas había que hacerlas y pasar su pañito loco por aquí y por allá... nos levantamos muy temprano ese día y nos acostamos tarde, pero con todo listo para recibir invitados. Esta era primera vez que yo era la anfitriona oficial de un evento masivo en el hogar y quería que todo estuviera perfecto, así que me preocupé de todos los detalles que se me ocurrieron dentro de la casa, mientras mi amado Funes se preocupaba del outdoor (entiéndase limpiar la piscina, cortar y regar el pasto, sacar maleza, etc, tareas no menos agotadoras)
El jueves 24 de nuevo nos levantamos temprano y mientras Funes salía a hacer unos trámites yo me quedé en casa bañando a los perritos para que estuvieran relucientes y olorositos, como corresponde en esta fecha. Cuando llegó mi consorte se puso a preparar un cola de mono aromático y motivante, con la guía de su madre que por Skype y con el altavoz puesto le decía cuánto de agua, cuánto de azúcar y cuánto de especias había que ponerle al menjunje.
A las tres de la tarde fuimos a la estación a buscar a la Isa y al Renzo, que llegaron con unos ajíes gigantes para rellenar con camarones y con sus regalos de amigo secreto bajo el brazo. A las cinco de nuevo a la estación a buscar a la Bea y a la Kerryn, que venía con una maletita de la que sacó las cosas más ricas: un pavo que cocinó en nuestro horno y que estaba muy muy rico, un Christmas pudding, que es una especie de pan de pascua australiano y botellas de vino y cerveza. Llegando a la casa se lanzaron a la piscina cual sirenas en playa tropical, lo que le dio un toque muy cosmopolita a la celebración. Nosotros nos abstuvimos porque teníamos que ir a buscar a la última pareja a la estación y yo si me meto a la piscina luego no me salgo nunca (es un problema que tengo desde niña). A las siete último viaje a la estación para recoger a Erisana y Dimitri, que traían también cada uno su valioso aporte al comistrajo general.
Antes de cenar nos sentamos a picotear unas cosillas por aquí y por allá, a disfrutar del cola de mono y de la conversación. A eso de las 10 nos sentamos a la mesa y probamos las exquisiteces que cada uno había aportado a la cena (mi amado Funes hizo su especialidad de chanchito al horno con manzana, que es receta también de mi suegris). Conversamos, nos reímos, y aunque había pequeños inconvenientes idiomáticos (Kerryn está recién aprendiendo español, Renzo habla muy poco inglés y Dimitri habla inglés como un chileno hablando español, o sea, rapidísimo y a veces ininteligiblemente) todos lo pasamos muy bien. Fue como estar celebrando con una nueva familia, que a pesar de no conocerse mucho aprecia el poder estar con el otro, especialmente en una fecha como esta. Todos ahí estábamos lejos de casa, pero nos acompañamos y nos dimos alegría en una celebración que de otra manera hubiera sido seguramente muy triste o muy nostálgica.
A las doce de la noche y luego de probar el exquisito Christmas pudding hicimos la entrega de regalos. Yo me llevé un pareo muy bonito, que me hacía falta para la piscina, y una agenda en la que espero ir ordenando un poco mi vida desde el próximo año para dejar de olvidarme de cosas importantes. A mi amado Funes le llegó un set de after shave con desodorante y etc., que fue interpretado como una especie de indirecta... en fin, todos quedamos muy contentos. Los más somnolientos se fueron a dormir y al final, luego de una amena conversación, la Bea me ayudó a lavar los platos y dejar todo ordenado (muchas gracias, Bea!!!)
En suma, esta primera navidad lejos de Chile ha sido muchísimo mejor de lo que esperábamos. No puedo negar que en un momento de la cena miré a mis invitados y pensé en mis hermanos, en mis padres, en mis primos, en mis tíos, en la mamy, en mis perros y en la Wim y los extrañé muchísimo. Me imagino que a Jean le pasó lo mismo. Pero por otro lado, debemos agradecer que hemos tenido la suerte de estar acá con personas extraordinarias, que nos han brindado mucho cariño y que nos han hecho sentir parte de una nueva familia, como dijo la Bea durante la cena. En realidad, somos una nueva familia. Algo rara, pero familia al fin y al cabo. Los que están lejos están firme en nuestro corazón, siempre latiendo, y los que están cerca nos ayudan a seguir andando...
Así que esperamos que el año que viene se venga más demente, más movido, más extremo que este, pero que siga enredándonos con personas tan hermosas como las que nos acompañan hoy día... y estamos seguros de que así será!

PS: saludos especiales a nuestra hija Ivania-Patty que se nos fue a vagar por el mundo.
A las doce de la noche y luego de probar el exquisito Christmas pudding hicimos la entrega de regalos. Yo me llevé un pareo muy bonito, que me hacía falta para la piscina, y una agenda en la que espero ir ordenando un poco mi vida desde el próximo año para dejar de olvidarme de cosas importantes. A mi amado Funes le llegó un set de after shave con desodorante y etc., que fue interpretado como una especie de indirecta... en fin, todos quedamos muy contentos. Los más somnolientos se fueron a dormir y al final, luego de una amena conversación, la Bea me ayudó a lavar los platos y dejar todo ordenado (muchas gracias, Bea!!!)
En suma, esta primera navidad lejos de Chile ha sido muchísimo mejor de lo que esperábamos. No puedo negar que en un momento de la cena miré a mis invitados y pensé en mis hermanos, en mis padres, en mis primos, en mis tíos, en la mamy, en mis perros y en la Wim y los extrañé muchísimo. Me imagino que a Jean le pasó lo mismo. Pero por otro lado, debemos agradecer que hemos tenido la suerte de estar acá con personas extraordinarias, que nos han brindado mucho cariño y que nos han hecho sentir parte de una nueva familia, como dijo la Bea durante la cena. En realidad, somos una nueva familia. Algo rara, pero familia al fin y al cabo. Los que están lejos están firme en nuestro corazón, siempre latiendo, y los que están cerca nos ayudan a seguir andando...
Así que esperamos que el año que viene se venga más demente, más movido, más extremo que este, pero que siga enredándonos con personas tan hermosas como las que nos acompañan hoy día... y estamos seguros de que así será!
PS: saludos especiales a nuestra hija Ivania-Patty que se nos fue a vagar por el mundo.
Me emocioné mucho al leer esta historia. Me alegra que hayan podido tener una linda reunión navideña (hasta con pisciiiiiiiina los locos).
ResponderEliminarEs emocionante ver como no solo arman una vida allá, lejos de 'los suyos', sino también como paralelamente comienzan a escribir su historia juntos, como marido y mujer, como familia.
Los quiero mucho y gracias por compartirlo con nosotros.
Hermanananana,
ResponderEliminarQue bueno que tuvieron una linda celebración con amigos y regalitos... Ojalá el año nuevo se venga en llamas! (sin tomar eso si, wuaajajajaja xD).
Nosotros lo pasamos muy bien también, estuvimos relajados y disfrutamos abriendo los regalos, sobre todo los más inesperados, ñakañakañakaaaa.
Hermananana, aprovecho de felicitarte por tu primer éxito como anfitriona de eventos familiares. Habrá que esperar nomás para que organices algo acá... =p
Saluditos a los 3 and say hi to the puppies...
Wena, Margarita. Muchas gracias de nuevo...fue una Navidad inolvidable, de verdad, la disfruté muchísimo. ¡La media pega oficiar de anfitriones para todos los trogloditas! jajajaja
ResponderEliminarLos quiero mucho...y nos vemos pa celebrar el Año Nuevo ;)