(Jueves, 17 de diciembre)
Les escribo desde el calor agobiante de los suburbios. Desde las 10 de la mañana que tenemos el aire acondicionado prendido (lo siento terriblemente por el medio ambiente, pero no queda otra) y probablemente esté así hasta la hora de ir a dormir. Afuera corre un viento caliente y arriba quemando el sol...
Este calorcito empezó ayer, después de un par de agradables días de nubes, pero ayer nos salvamos porque nos fuimos de paseo a Gosford, una ciudad costera a unas dos horas al norte de Sydney. La medida del tiempo aquí no dice nada porque en realidad el camino por carretera carretera es relativamente corto; lo más largo es llegar de un extremo de Sydney a otro :S. El motivo del paseo: Alex, hijo de mi primo Andrés, debía ir por el día a trabajar a Gosford y nos preguntó si queríamos ir con él. Además, Alex viaja en el auto de su papá, así que obligados no más a salir de la casa y disfrutar un día de paseo.
Nos levantamos a las 6 de a mañana y el cielo estaba medio amenazante, así que yo me vestí con jeans y una polera con manguitas, pensando en que podría hacer frío... mal pensamiento. A las 10:30 ya hacía un calor terrible, pero ya estábamos muy lejos de casa como para arreglar mi tenida. Salimos de aquí como a las 6 y media y la primera aventura fue llegar a la casa del Alex. El camino era por la carretera M5 (que ya conocíamos), luego tomar la salida de King George y llegar en 5 minutos a destino.
Primer drama: a esa hora de la mañana la carretera en vez de ser realmente carretera es como la Alameda a las 7 de la mañana: colas de autos. La carretera tiene un carril especial para los ciclistas y vimos pasar un par a nuestro lado que se perdieron en la velocidad de sus cletas. Los letreros de los costados decían "110 km" y nosotros pensábamos que esa debía ser una pésima broma para todas las personas que vivían en los suburbios y que debían tomar ese camino todas las mañanas para ir a sus trabajos. La M5 conecta los Western Suburbs con los del sur y además con la ciudad, así que es una de las vías más utilizadas entre las 6 y las 8 de la mañana. De más está decir que me vino a la mente el glorioso cuento de Cortázar, "La autopista del sur".
El conductor del vehículo (o sea, mi amado Funes) se empezó a poner un poco nervioso porque estábamos atrasándonos en el taco y porque el Alex debía llegar a cierta hora a su trabajo. Cuando por fin llegamos a nuestra salida de la carretera, otro embrollo: no podíamos encontrar la calle. Nos dimos varias vueltas y nada. Llamé por teléfono al Alex y le pedí instrucciones, pero se confundió porque pensó que estábamos en un lugar diferente de dónde estábamos. Nos dimos vueltas y más vueltas y de pronto, en medio de esas vueltas, aparecimos de nuevo dentro de la carretera... OH, NO!!, pensé, "estamos atrapados!". Porque efectivamente, estábamos condenados a viajar a 100 km/h (ya no había taco) con destino desconocido, alejándonos cada vez más de nuestra meta y perdiendo minutos preciosos... en fin, no había cómo arreglar el entuerto, solo seguir y echarle pa'elante. Cuando por fin agarramos la siguiente salida nos pasamos el peaje y volvimos a entrar, comiéndonos otro peaje... así de chorizos no más!
Vuelta a la carretera y vuelta a salir por el lugar correcto, pero está vez con mejores indicaciones del Alex, así que en este intento nos demoramos los exactos 5 minutos que debían ser entre la carretera y el destino. Ahí cambiamos de chofer, Alex al volante y mi Funes de copiloto, lo que le permitió admirar el paisaje igual que yo, sentada en el asiento trasero. El primer tramo fue salir de Sydney, lo que toma bastante tiempo (una hora, quizás). Pasamos por diferentes puntos de la ciudad que solo habíamos visto desde el tren algunas veces, pero nada muy digno de mencionar.
Lo interesante empezó cuando tomamos la carretera a Gosford. Ahí el paisaje cambia y se llena de cerros con bosques gigantescos. Pasamos al menos dos ríos y algunos pequeños lagos o pantanos. La carretera pasaba entre murallas de piedra altas y llenas de vegetación. De pronto se escuchaba el ruido de miles de grillos u otro animal parecido, con un zumbido del infierno que no paraba nunca. El cielo azulísimo, el viento en la cara, los bosques y el agua... qué más se puede pedir!
Ya en Gosford nos dedicamos a visitar las dos playas principales de la zona, Avoca y Terrigal, en donde disfrutamos del sol y del agua marina. Avoca es lugar bastante familiar, con muchos surfistas y pocos turistas extranjeros. Tomamos sol, nos pegamos un chapuzón y disfrutamos del aire marino. Después fuimos a almorzar a Terrigal, una playa mucho más top, más turística. Caminamos por toda la playa, lo que nos tomó como una hora y media y al regreso mi amado Funes se volvió a zambullir, mientras yo descansaba a la sombra de un arbolito viendo a los escolares disfrutar del paseo de último día de clases por estos lados.
A las cinco volvimos a buscar a Alex y ahí vuelta a Sydney. Yo me dormí casi todo el camino de vuelta y llegamos a la casa cuando ya casi se ponía el sol. Los perritos nos estaban esperando muertos de calor y de hambre, felices de vernos regresar. Tempranito a dormir y a tomar muucha agua porque el sol nos dejó al borde de la insolación... lo bueno es que por fin vamos agarrando el color del verano!
QUE WENA!!
ResponderEliminarQué bakan que se peguen unos paseitos. Yo acá estoy contando los días igual que preso haciendo rayitas en la muralla de la celda... xD
Naaaa, ni tanto, pero para qué vamos a decir que el calorcito de 5 pm en Stgo, -paseo ahumada, providencia, comprando regalitos- es muy agradable... Nada mejor que pensar en la playita para relajarse un poco...
*Hermanananaaa!! Han bajado el raiting el par de nubi-gubis, ven que se demoran mucho en actualizar!! La gente se les está yendo a la competencia!!
xD