martes, 28 de julio de 2009

Ahora sí que sí!!

Como dicen, no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague y ya me llegó la hora de la verdad... por fin, después tanto problema con Conicyt y el curso de inglés y después de, según mi marido, haber comenzado a hablar inglés con acento chino, hoy, finalmente, completé mi proceso de matrícula en el programa de doctorado en Filosofía de la University of Technology of Sydney.

El proceso fue por parte. Primero, el lunes, entregar la carta de oferta de la universidad firmada diciendo que aceptaba ser aceptada en la UTS. Luego, hoy martes, ir a la Graduate School para matricularme verdaderamente. Y hoy en la tarde, para aprovechar el vuelito, ir a conocer finalmente a mi profesor supervisor, saber más o menos qué se viene y echar una mirada al campus Kuring-gai, donde está la Facultad de Educación que (yo creía) sería ahora mi segundo hogar.

Ir a conocer al profe fue en sí mismo toda una aventura. El campus está en Northen Sydney, la parte más high, top, VIP y cool de la ciudad. Para llegar allá, hay que tomar el tren (metro) que pasa por el Sydney Harbor Bridge. En ese paseo se ve toda la bahía y las dos orillas con sus casas enormes a los pies del mar y todos los árboles verdesísimos entre medio. Luego, al llegar a Lindfield Station, hay que ponerse a caminar y caminar. Son como 25 minutos desde la estación a la universidad, pero el camino se siente más largo por las constantes subidas y bajadas. Anduve por calles que parecían salidas de cuentos, con casas gigantes con prados verdes en la entrada, sin rejas, árboles por todos lados, pájaros de todos los tipos (vi hasta una cacatúa) y flores y flores y plantas bonitas. Claro, subir y bajar, subir y bajar, pero al menos la vista era agradable.

Por fin llegué al campus, que era básicamente una foto del cerro San Cristóbal: árboles, camino, árboles, camino, un letrero de la UTS, más árboles, y de repente un edificio medio escondido en medio de la jungla. Entré a buscar la oficina del profe y me di ochocientas vueltas, desesperada porque a esa altura ya estaba atrasada y porque no veía ni un alma a quien preguntarle... pero de pronto, una puerta y una señora sacando fotocopias. Me dije "entraré aquí no más y preguntaré". Y justo ahí era. Salió a recibirme el profe, un australiano de unos 40 años que lo primero que me preguntó fue si prefería que habláramos en español o en inglés. Él vivió en Colombia y Argentina y se casó con una argentina, así que se imaginarán el español que hablaba: "vos querés conocer a los otros profesores?", "si uno no trabaja bien puede escribir puras boludeces", "aquí estamos todos amables". Era lo más gracioso escuchar su mezcla de gringo con argentino, pero no me reí obviamente porque él estaba tratando de ser amable conmigo...

Ahí conversamos de la vida, de cómo será el doctorado, de qué tengo que hacer, del curso que tengo que tomar... después de uno 45 minutos de cháchara ya estaba lista para volver a casa, ahora sí, con la luz verde para empezar con el real pretexto que nos tiene en esta isla.
Ahora... alguien tiene alguna sugerencia de tema para mi investigación de doctorado??

2 comentarios:

  1. yo
    yo,....
    yooooo
    aca................. yo

    Podria ser , ANALISIS DEL DISCURSO DE MI WIN

    Yo digo

    Besos

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  2. Qué entreete hermananananana!

    Al fin comenzarás a pensar de verdad (y en inglés más encima) =)

    Te admiiro, cuando grande quiero ser conmo vos, montrrooo!
    xD

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