jueves, 11 de junio de 2009

Cotidiano I

Como me lo temía, pasados nuestros primeros quince minutos de fama en Sydney ya las aguas se van aquietando y la vida comienza a tomar un curso más o menos normal, que en otras palabras quiere decir que ya se puso fome. No fome para nosotros que estamos viviendo esto sino quizás fome para ustedes como lectores... pero en fin, como me dijo mi madre por Facebook, lo que es cotidiano para nosotros para ustedes quizás no lo sea, así que intentaré contarles un poco lo que han sido estas semanas por acá en la isla.

El fin de semana pasado se celebró en toda la Commonwealth el cumpleaños de la Reina Isabel, aun cuando la ilustre señora está de cumpleaños en abril, si no me equivoco. Digo "celebrar" porque fue día feriado pero obviamente acá a nadie le importa un pito la reina, salvo los viejitos conservadores que se siguen creyendo ingleses aún cuando su antepasado inglés murió hace 200 años (esto en palabras de una de mis profes). Así que por fin tuvimos un fin de semana largo. Mi idea era aprovechar esos días para por fin salir a pasear a las Blue Montains con mi amado Funes, pero él mismo se encargó de boicotearme el plan por medio de elegantes artilugios. Como él es el genio del internet, le pedí que hiciera las reservaciones para el hostal el día lunes, considerando que mucha gente tendría la misma brillante idea que nosotros. Funes me mostró un par de hostales, discutimos los criterios básicos de selección y después yo me desentendí del tema. Al día siguiente le pregunté y me dijo que no había decidido todavía, que no estaba muy convencido de los lugares que había visto y ese tipo de cosas. Luego fue miércoles y me dijo que el clima no era el más apropiado para ir, que la montaña era muy fría, cosa que yo apoyé basada en los consejos de uno de mis compañeros del curso, Alí (el anti-saudita), que había ido hace un par de semanas. Así que finalmente no hubo paseo a la montaña. En todo caso, considerando el frío que hace aquí en Sydney ahora, creo que de haber ido hubiera estado encerrada en el hostal al lado de una chimenea, una fogata, un fogón, una estufa a parafina, una vela o cualquier cosa que emitiera algún grado de calor.

El paseo a la montaña fue reemplazado por unos días de tranquilidad en el hogar. El sábado vinieron nuestros amigos Isa y Renzo a almorzar, luego de lo cual jugamos el clásico carioca y además aprovechamos para hacer un suspiro limeño casero que quedó exquisito y que nos dejó al borde del coma diabético. Nos acostamos temprano porque al otro día teníamos una cita con la patria grande, como le gusta decir a mi Funes: el partido Chile-Paraguay (nos levantamos a las 7:30 de la mañana un domingo por un partido de fútbol... cómo nos cambia la vida!). Para eso viajamos a Fairfield, el suburbio de mi primo Andrés, pero no vimos el partido en su casa sino en el club COLO COLO. Así es, queridos, hay en Fairfield un club COLO COLO, así como también hay un COBRELOA. Pero obviamente todos los chilenos de corazón van al club Colo Colo a ver los partidos de fútbol.

Cuando cruzamos la puerta del club fue como teletransportarse 9858989389388348 km desde Sydney hasta el Paseo Ahumada o el Portal Fernández Concha. Estaba lleno de chilenos, en su mayoría hombres, viendo el partido y comiendo empanadas, sandwich de pernil o de queso de cabeza, que era el desayuno obligado en el local (8 dólares por persona). Creo que desde que llegamos no habíamos visto tanto chileno junto, ooye. Había gente de todas las edades, viejitos muy viejitos, tan viejitos que yo pensé cómo se levantaron tan temprano con este frío, hombres en sus 50, 40, 30 y jovencillos con la camiseta de la selección blandiendo al viento del aire acondicionado. Detalle interesante: los más jóvenes hablaban en inglés fluidísimo y australianísimo con la mejor cara de chilenísimos y gritaban c-h-i con más fuerza que ninguno. Dato más interesante aún: según mi primo, muchos de los más jóvenes nunca han ido a Chile y solo saben de ese remoto lugar por lo que sus padres les han traspasado.

Como ya saben, la selección chilena ganó dos a cero y para completar la escena al final del partido la barra empezó a gritar con bravura y entusiasmo "copete gratis pa' celebrar el triunfo". Obviamente, el dueño los echó a todos cantando. Pero nosotros tuvimos nuestra propia celebración en la casa de Andrés con un rico asadito que duró toda la tarde entre cervezas y conversaciones varias. Tanto comer y beber a la romana nos está pasando la cuenta eso sí, y pronto podré irme rodando por las colinas de mi barrio.

Esta semana fue corta por el lunes feriado, así que no hay mucho que contar. Las clases cada día un poquito más fomes porque se han puesto muy repetitivas. Sin embargo, no por eso están menos exigentes: debo sacar una A o B+ (todavía no estoy segura) en estos dos últimos bloques del curso de inglés para poder entrar directamente a la universidad. Si no... no sé qué podrá ocurrir. La fomedad del curso es compensada con los constantes encontrones verbales que he tenido últimamente con mi compañero Alí sobre temas varios. Afortunadamente, ya dejó de molestar a Fadilah porque ahora entró a la cancha Sultán, otro compañero saudí (sí, Sultán). Así que ahora las discusiones se construyen básicamente alrededor de su extremo machismo y su molesto nacionalismo y mi idea de igualdad de géneros y de fraternidad latinoamericana y humana... al final todos se divierten un poco con esas discusiones y cuando salimos de clases Alí siempre me tira una talla como para decir "todo se queda en la sala de clases", lo que me parece muy de caballero.

Y eso es todo, mi mente ha estado un poco floja de reflexiones lo que explica mi prolongado silencio. Cualquier pregunta, duda o comentario, por favor postéenlo. Por mi parte, eso es todo por hoy.

3 comentarios:

  1. ta weno el recuento, oyee...
    cuando quieras ir a las Blue Mountains avísame. La hostal donde me quedé ta wena y barata, pero tenís que quedarte carreteando el fin de semana por lo menos hasta las dos, si quieres acostarte a dormir y no escuchar el hueveo del bar debajo de tu cama, jajaja
    De antemano les recomiendo que se queden en Leura que es mucho más bonito que Katoomba. Y sí, hace harto más frío que en Sydney (¡nos estafaron, jajajaja!)
    Besos, B.

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  2. Margarita, efectivamente tu cotidiano es novedoso para los que seguimos acá, acostumbrados a otro tipo de cotidiano.
    Oye, notable el club Colo Colo. ¿Qué onda los chiquillos australiano-chilenos?
    Abrazos para ti y para Funes. Dile que pa la otra reserve no más algo con su chimenea loca.
    K.

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  3. Queridos sobrinos, me alegra enormemente saber de vuestras andanzas, en cuanto a eso de comer en el cine probablemente exista una sala tan civilizada como el cine el Biografo en pleno centro de Santiago, donde se puede asistir a excelentes películas, habitualmente europeas, y lo mejor, no venden ni galletas. la ultima que ví se llama Gomorra, basada en la entretenida y extrema novela italiana, que tiene al pobre autor escondido, por las amenazas de la maffia italiana.
    Otra cosa que me llama la atención es cuando hablas del frío, por lo que entiendo, en Australia no saben lo que es el invierno. Un abrazo y cuando te acuerdes dale una llamada a la Tía Maruja, cariños Juan Carlos R.

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