Al igual que en el resto del mundo cristiano, este fin de semana celebramos la Semana Santa. Y qué manera de celebrarlo: acá no solo es feriado el día viernes sino también en lunes siguiente. Vaya a saber uno por qué. La cosa es que tuvimos un fin de semana de cuatro días y la semana que sigue tendrá solo cuatro días hábiles… qué envidia, no?
El día viernes fue un día de descanso total. Nos levantamos a las 12, salimos a comprar algo para el almuerzo, almorzamos, nos acostamos a dormir siesta y nos levantamos a las 7 y media de la tarde. Acá se está oscureciendo a las 6 de la tarde, así que cuando despertamos no teníamos ganas de hacer nada más que volver a hacer tutito. Para no pasarnos de fomes vimos una película, La vie en rose, que era más dramática que teleserie venezolana.
El día sábado fuimos a la playa con la Isa y el Renzo. Nos costó un poco llegar porque había que tomar dos buses y acá el sistema de transporte es cosa seria. En cada parada está la hora en que pasará el bus que uno quiere tomar. En general, son bastante puntuales. Los buses solo paran en el paradero y si te ven corriendo para alcanzarlo parece que no les importa mucho, porque íbamos cruzando la calle para llegar al paradero y justo pasó la micro, que precisamente pasó de largo. Así que tuvimos que esperar media hora para un trayecto que duró como cinco minutos… cuek. Después de esperar otra micro unos veinte minutos más y de un viaje de otros diez minutos, por fin llegamos a la playita Coogee Beach. Esta no es la más famosa de Sydney, es una bahía muy pequeñita al sur de Bondi Beach pero muy agradable. El agua es cristalina y la arena dorada, pintada de trocitos pequeños de piedras y conchitas de colores. Como el día estaba medio nublado, no había mucha gente, así que estaba ideal para una tarde de relajo. Antes de que se pusiera el sol caminos hacia un extremo de la bahía a sacarnos fotos en un roquerío (que nada tenía que ver con los roqueríos de nuestras costas chilenas). Para rematar la noche, invitamos a nuestros amigos a cenar con nosotros unos ricos tallarines con salsa.
A mi querido Funes le quedó gustando mucho la playa así que el domingo nos rep
etimos el paseo, esta vez nosotros dos solos y preparados con nuestros trajes de baño para ser arponeados en las arenas australianas. Nos fuimos más temprano y almorzamos en restaurant de comida india, que se ha transformado en nuestra comida favorita. Después del almuercito, un rico reposo en la arena, disfrutando del sol que se iba por nuestras espaldas (porque, afírmense, acá el sol no se esconde por el mar!!!), y más tardecito un chapoteo en las aguas pacíficas, las mismas que al otro lado bañan nuestra flaquita faja de tierra. Datos interesantes: acá las playas tienes baños y duchas gratis (que se mantienen en buen estado), están limpias de cualquier papel, botella, pañal o cáscara de melón y tienen un sector de picnic con parrilla, mesita y bancas. La gente no usa quitasol y se tienden al sol así no más, como si no les importara la capa de ozono, que debiera ser una preocupación especialmente para hartos blanquitos que vimos quemados como pancoras. Uno puede dejar sus bolsos en la arena e irse a bañar sin que ninguna pertenencia desaparezca. Debo confesar que mi confianza no era extrema y mientras estábamos en al agua mantenía un ojo siempre en la orilla. Las mujeres musulmanas también vienen a la playa, pero no se quitan ni los calcetines. Vimos a una niña de unos 10 años vestida entera bañándose en el mar. Funes la bautizó como Spiderman, porque su traje era casi igual que el del superhéroe: solo se le veía la cara. En todo caso, el nivel de exposición depende al parecer del grado de fundamentalismo, porque había otras niñas musulmanas bañándose con trajes estilo surfista que por lo menos las dejaban moverse en el agua con algo más de libertad. Muchos hombres usan zunga, incluso cuando no debieran. Muchas mujeres se bañan con poleras o trajes de surf, incluso cuando no tienen rollitos que esconder. Las abuelitas son igual de avezadas que el resto para meterse a sortear las olas. Los niños son como peces en el agua. Qué se echa de menos: el vendedor de helado a cien, el de pan de huevo, barquillo y palmera. Pero haciendo un balance, no están nada mal.
Y hoy domingo, de nuevo a flojear y dormir hasta tarde y obligados a quedarnos en la casa porque aunque no hace frío cada cierto rato llueve como si se fuera a acabar el mundo. En estos momentos echamos de menos tener internet o una televisión para entretenernos en algo y no tener que mirarnos las caras todo el rato…
Así que ese fue nuestro fin de semana. Tareas para la semana que comienza: los exámenes finales de mi primer ciclo de inglés, prueba de inglés para Funes, mandar a arreglar el refri (que no enfría y por lo que hemos perdido frutas, verduras y comida que debía haber durado un poco más), llamar al corredor del departamento para que nos vengan a ver el baño que está filtrando por alguna parte, ir al banco a preguntar por qué no me llega aún la tarjeta de débito para poder por fin contratar internet y preparar nuestros cumpleaños, que, como recordarán celebraremos este fin de semana (17 y 18 para ser exactos), quizás en la playita.
Y qué tal vuestro fin de semana largo?
Pues bien, como era fin de semana largo, teníamos que hacer algo entretenido. Descartamos de plano una salida fuera de los muros de la comarca, porque tenemos que cuidar nuestros doblones de oro hasta que tengamos claridad acerca de cuánto nos cuesta vivir un mes acá (para tranquilidad de madres y padres, estamos muy bien con los cómputos). Así que nos preparamos para la improvisación diaria, que casi siempre trae buenos resultados. El jueves casi comienza con una velada del terror. Ese día tuvimos que dar una presentación oral en el curso de inglés y mis compañeras de grupo, Shandy y Shinta, pedían a gritos un Armonyl. Así que para motivarlas y hacer que pensaran en otra cosa les dije que al final de clases las invitaría a tomar una cerveza por ahí, para celebrar nuestra buena nota. Luego pensé que sería un poco fome ir solamente con ellas dos, así que empecé a decirles a mis compañeros de clases, a ver si alguien se animaba. ENORME ERROR. Al final de clases, cuando estábamos listos para nuestra merecida celebración (a todo el curso le fue muy bien en la presentación oral) me encontraba yo, pobre chilenita, rodeada de una tracalá de chinos hablando en chino y todos listos para la cerveza. La perspectiva de una salida con 15 chinos no era de lo más alentadora, no porque sea una antisocial sino porque es bastante aburrido estar escuchándolos hablar sin entender ni una palabra. Así que cuando llegó Funes, a quien saqué de un happy hour entretenidísimo con sus compañeros de curso, tuvimos que pensar en un plan B para no matar esa noche. Y nuestro plan B era llamar a nuestros amigos chilenos e invitarlos a unas cervecitas en nuestro hogar. Todo salió de maravillas y esa noche nos acostamos comprometidos para un paseo a la playa el día sábado.
El día viernes fue un día de descanso total. Nos levantamos a las 12, salimos a comprar algo para el almuerzo, almorzamos, nos acostamos a dormir siesta y nos levantamos a las 7 y media de la tarde. Acá se está oscureciendo a las 6 de la tarde, así que cuando despertamos no teníamos ganas de hacer nada más que volver a hacer tutito. Para no pasarnos de fomes vimos una película, La vie en rose, que era más dramática que teleserie venezolana.
A mi querido Funes le quedó gustando mucho la playa así que el domingo nos rep
Y hoy domingo, de nuevo a flojear y dormir hasta tarde y obligados a quedarnos en la casa porque aunque no hace frío cada cierto rato llueve como si se fuera a acabar el mundo. En estos momentos echamos de menos tener internet o una televisión para entretenernos en algo y no tener que mirarnos las caras todo el rato…
Así que ese fue nuestro fin de semana. Tareas para la semana que comienza: los exámenes finales de mi primer ciclo de inglés, prueba de inglés para Funes, mandar a arreglar el refri (que no enfría y por lo que hemos perdido frutas, verduras y comida que debía haber durado un poco más), llamar al corredor del departamento para que nos vengan a ver el baño que está filtrando por alguna parte, ir al banco a preguntar por qué no me llega aún la tarjeta de débito para poder por fin contratar internet y preparar nuestros cumpleaños, que, como recordarán celebraremos este fin de semana (17 y 18 para ser exactos), quizás en la playita.
Y qué tal vuestro fin de semana largo?
Que bakana hermana y cuñado que ya se estén haciendo de amistades para acompañarlos en fines de semana motivados como este!
ResponderEliminarYo ya le comenté a Marga lo que fue de mi fin de semana largo, así que para qué aburrir más?
La foto de Jean está muy "hola, soy Jean, soy aries y represento a Chile" joojojo... Por qué no hay fotos tuyas Marga?
En fin, para hacer causa común con ustedes y llevarles un poco del desordenado y cálido Santiago, se me ocurre que imprimiré un par de fotos de sus rostros a tamaño natural y las llevaré conmigo cuando carretee para celebrar sus cumpleaños. Y ojo, no es que quiera buscar cualquier excusa x para celebrar y beber, sino que así sentiré que estoy celebrando con ustedes también!
Suerte con todas sus tareas de la semana, ojalá salga todo perfect.
*Me surgió una duda idiomática hermana. Ya aprendiste a pronunciar "playa" sin que se confunda con "perra" o "durazno"? How long did it take?... Bueno, no sé por qué pero son cosas que uno se pregunta...
un abrazo grande para ambos!
=)