domingo, 26 de abril de 2009

ANZAC Day

Ayer se conmemoró el ANZAC Day en todo el territorio australiano. ANZAC significa Australian and New Zealand Army Corps, lo cual en pocas palabras equivale a nuestro 19 de septiembre chilensis con todo lo que eso implica: homenajes, paradas militares y por supuesto, es día feriado. Lamentablemente para nuestras ganas de pasear, este año cayó dia sábado por lo que no hubo día extra feriado.

Cada 25 de abril Australia (y también Nueva Zelanda, Samoa, Tonga, Fiji y Timor Oriental) conmemora el día de la batalla de Gallípolli, acaecida durante la I Guerra Mundial, en 1915. Para más cháchara está wikipedia, pero sí diré que en opinión de varios australianos ese día marca el nacimiento de Australia como país o como identidad nacional. Es por esto que en cada plaza de barrio, por humilde que sea, existe un monumento a los vecinos caídos en combate en alguna de las guerras combatidas por estos fulanos.

Sabíamos que como todos los años, el Anzac Day comenzaba con una ofrenda al monumento a los caídos en el Hyde park, en plenos centro financiero de Sydney y que luego seguiría con un gran desfile por George Street, la avenida principal del centro de la ciudad. Sin embargo, tanto mi coblogera como yo no somos tan asiduos a los desfiles militares, por lo que supimos con alivio y curiosidad que en nuestro mismísimo Redfern se haría un acto para celebrar y recordar a los aborígenes caídos en combate.

A la una de la tarde en punto, comenzó un pequeño desfile por Redfern St, la calle principal del suburbio, encabezado por dos oficiales del ejército australiano y un veterano aborígen montados a caballo, seguidos por un hombre vestido como los nativos originales y un hombrecillo tocando una especie de tubo hueco. Siguiendo el desfile, unas 300 personas, casi todas de alguna asociación de aborigenes y vecinos portaban lienzos con la frase "Lest we forget"(Para que no olvidemos).

















Ya casi llegando a la plaza de Redfern, donde sería el acto-homenaje, el hombrón del tubo se me acerca y con su acento extraño me pide que le eche agua en el tubo. Al parecer el aparato funcionaba en la medida que estuviese mojado, por lo que vaciamos medio litro de agua de un paraguazo y se fue tocando más fuerte y rítmicamente el aparato.



En cuanto llegamos a la plaza, nos recibía el "Uncle" Max, un abuelito aborígen terriblemente conocido en el barrio al punto de salir en varios folletos turísticos de Sydney. Tenía unas hojas de eucalipto encendidas para hacer la ceremonia del humo, lo cual convertía automáticamente el lugar en un recinto sagrado. La gente se fue acomodando en sillas dispuestas para la ocasión, mientras una animadora daba la bienvenida. Entonces, entre un tumulto de oficiales de ejército y algunos policías, aparecieron las autoridades. La ceremonia la encabezó la mismísima gobernadora de New South Wales, Doña Marie Bashir, una psiquiatra cercana a los 80 años que es oficialmente la representante de la Reina de Inglaterra aquí.

Reunida la gente, nos pasaron el programa y comenzó el acto. Australia es un país mayoritariamente cristiano, en el cual la proporción entre católicos y anglicanos es más o menos similar. Existen otras iglesias cristianas, especialmente ortodoxas y de Oceanía, pero esto explica que gran parte del programa de la ceremonia tuviese oraciones de los distintos credos y que debían ser leídas por pastores de distintas religiones. Como era un acto oficial, se cantó el himno de Australia antes de empezar.

Fue emocionante, entre discurso y discurso de la más variada clase, ver a muchos asistentes conmovidos durante gran parte del acto. Incluso había un hombre joven que lloraba desconsoladamente. Probablemente su pena se deba a que sorprendentemente este país tan amistosillo y buena onda ha mandado tropas a las dos guerras mundiales, las dos guerras del golfo, la guerra de Korea, Viet Nam, Afganistán, Timor Oriental e Indonesia en menos de 100 años. La ceremonia siguió con ofrendas florales, velas y un par de performances artísticas.



Al final, un tal Harry's se estaba rajando con pies (pie: pastel relleno de carne o pollo, tremendamente popular entre los australianos). Hicimos pacientemente la filita, y nos ganamos cada uno un suculento pie de carne con una bola de pure de papas y otra de pure de arvejas encima. Para acompañar el pastelito, una botella de agua para cada uno. Lo comimos mientras los aborígenes dejaron de lado la pena y la nostalgia para subir a un par de buenos grupos al escenario a cantar mientras unas señoras bailaban como gruppies al ritmo de Elvis.

Después de un día para conmemorar la guerra, nos devolvimos a casa caminando en paz.

4 comentarios:

  1. Buen Reporte...Amaro Funes-Pablos...jajajaja
    Un abrazo grande para ambos

    Pescao

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  2. Emocionante, bello. Felicidades cueco , escribes muy bien.

    Muchos abrazos a los dos.


    Mi win desfilando con los aborigenes

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  3. perdon , SUECO


    SORRY I AM BURRY

    MI WIN DISLEXA

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  4. bakana cuñao

    sigan pasándolo malito jijiji

    abrazos motivados de fin de semana largo para ustedes!

    pd: allá es feriado el día del trabajo?

    nanji

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