Cada 25 de abril Australia (y también Nueva Zelanda, Samoa, Tonga, Fiji y Timor Oriental) conmemora el día de la batalla de Gallípolli, acaecida durante la I Guerra Mundial, en 1915. Para más cháchara está wikipedia, pero sí diré que en opinión de varios australianos ese día marca el nacimiento de Australia como país o como identidad nacional. Es por esto que en cada plaza de barrio, por humilde que sea, existe un monumento a los vecinos caídos en combate en alguna de las guerras combatidas por estos fulanos.
Sabíamos que como todos los años, el Anzac Day comenzaba con una ofrenda al monumento a los caídos en el Hyde park, en plenos centro financiero de Sydney y que luego seguiría con un gran desfile por George Street, la avenida principal del centro de la ciudad. Sin embargo, tanto mi coblogera como yo no somos tan asiduos a los desfiles militares, por lo que supimos con alivio y curiosidad que en nuestro mismísimo Redfern se haría un acto para celebrar y recordar a los aborígenes caídos en combate.
Ya casi llegando a la plaza de Redfern, donde sería el acto-homenaje, el hombrón del tubo se me acerca y con su acento extraño me pide que le eche agua en el tubo. Al parecer el aparato funcionaba en la medida que estuviese mojado, por lo que vaciamos medio litro de agua de un paraguazo y se fue tocando más fuerte y rítmicamente el aparato.
En cuanto llegamos a la plaza, nos recibía el "Uncle" Max, un abuelito abor
Reunida la gente, nos pasaron el programa y comenzó el acto. Australia es un país mayoritariamente cristiano, en el cual la proporción entre católicos y anglicanos es más o menos similar. Existen otras iglesias cristianas, especialmente ortodoxas y de Oceanía, pero esto explica que gran parte del programa de la ceremonia tuviese oraciones de los distintos credos y que debían ser leídas por pastores de distintas religiones. Como era un acto oficial, se cantó el himno de Australia antes de empezar.
Fue emocionante, entre discurso y discurso de la más variada
Al final, un tal Harry's se estaba rajando con pies (pie: pastel relleno de carne o pollo, tremendamente popular entre los australianos). Hicimos pacientemente la filita, y nos ganamos cada uno un suculento pie de carne con una bola de pure de papas y otra de pure de arvejas encima. Para acompañar el pastelito, una botella de agua para cada uno. Lo comimos mientras los aborígenes dejaron de lado la pena y la nostalgia para subir a un par de buenos grupos al escenario a cantar mientras unas señoras bailaban como gruppies al ritmo de Elvis.
Después de un día para conmemorar la guerra, nos devolvimos a casa caminando en paz.
Buen Reporte...Amaro Funes-Pablos...jajajaja
ResponderEliminarUn abrazo grande para ambos
Pescao
Emocionante, bello. Felicidades cueco , escribes muy bien.
ResponderEliminarMuchos abrazos a los dos.
Mi win desfilando con los aborigenes
perdon , SUECO
ResponderEliminarSORRY I AM BURRY
MI WIN DISLEXA
bakana cuñao
ResponderEliminarsigan pasándolo malito jijiji
abrazos motivados de fin de semana largo para ustedes!
pd: allá es feriado el día del trabajo?
nanji