El festival era una fiesta de barrio pero al estilo primermundo, obviamente. La organización era excelente, había dos escenarios, uno para grandes y otro para chicos, stands de comida de diferentes países, stands de información turística, de salud, de artesanías e incluso (válgame el cielo) un stand del Partido Comunista. Cuando llegamos, en el escenario de los niños había un ventrilocuo con un ñandú gigante que tenía a los enanos muertos de la risa (yo honestamente entendí bastante poco...) y en el escenario principal una banda de jazz de la escuela del barrio. Buena, pero no qué bruuuto que excelente (qué envidiosa!!). Después de ellos vino un grupo gospell africano, con integrantes de diferentes países de ese hermoso continente. Un show excelente. Mientras disfrutábamos de la música negra comíamos una german sausage con tomato sauce y onions (que es como un completo pero solo con chukrut y ketchup).
Nos dimos otras vueltas y volvimos al escenario de los niños donde un percusionista ghanés les enseñaba a los gringuitos a tocar el drum... qué puedo decirles, es increíble la falta de ritmo de estas personas, desde la más tierna infancia son incapaces de seguir el bip. Cómo será la cosa que mientras movía mis patitas al ritmo del tambor un gringo con cara de sicópata me preguntó si era de Brasil... oukeeeii, amigo!! Para rematarla quiso hacerse el chistosito diciéndome unas palabras en español que para mí fueron zwajili… No sé qué cara le puse pero fue suficiente para espantar al syko pelirrojo que casi arruinó mi tarde de druming…
A eso de las cuatro de la tarde el festival estaba llegando a su fin, así que decidimos emprender nuevamente el camino, esta vez con destino al mar. Porque, queridos, aunque ustedes no lo crean, no habíamos visto el mar de esta ciudad, lo que es una ignominia considerando que Sydney tiene agua por todos lados. Así que seguimos subiendo la cuesta (como recordarán, aquí casi todas las calles tienen un tramo de cuesta) hasta que llegamos a una encrucijada: Darling Harbour o Fish Market? El primero es uno de los puertos importantes de la ciudad; el segundo, el mercado de pescado. Nuestro estómagos decidieron por nosotros así que enfilamos hacía Fish Market.
El olor en la entrada era el mismo que ustedes pueden encontrar en los mercados de Valparaíso o cualquier caleta de nuestra fajita de tierra: putrefacto. Lo que vimos del mercado era bastante igual que acá, solo que aquí además de vender el pescado crudo también puedes comprarlo preparado, como comida para llevar o casi como fast food. Lo que la lleva es la preparación asiática, tailandesa o japonesa preferentemente. El mercado era bastante pequeño para ser honestos pero tenía a su favor un pequeño borde a la orilla del mar en donde uno podía sentarse a comer cómodamente lo que hubiera comprado en las tiendas o incluso traer su propia comida. Humildemente nosotros nos compramos dos brochetitas, una de pulpo y otra de camarones (en total 6 dólares) y una ensalada de frutas (3 dólares), y nos sentamos a comer mientras el resto se devoraba platos de papas fritas con pescado o tragaba y tragaba vino blanco o cerveza heladita… Desde ahí podíamos ver el Anzac Bridge, una de las postales de esta ciudad.
Mi querido Funes estaba ansioso por conocer otro suburbio de la ciudad, Rhodes
El tren que tomamos va por arriba de la ciudad, así que pudimos ir disfrutando del paisaje. Rhodes es un barrio más cuico, una especie de Vitacura de Santiago pero con el mar a los pies de la calle. Los departamentos son increíbles, todos con vista al brazo de mar que entra en este lado. Más tarde descubrimos en un mapa que era el mismo mar que habíamos visto temprano en Fish Market. Ya estaba oscureciendo cuando paseamos por el borde costero y podíamos ver las luces al otro lado del agua y los aviones saliendo y llegando del aeropuerto Kingford Smith, un poco más al sur de Rodhes.
Tomamos el tren de vuelta, rodeados de juventud dirigiéndose al carrete, cansados y con los pies adoloridos pero contentos de haber visto un poquito más de esta ciudad tan gigante. Nuestra próxima meta: Opera house.
Que lindo todo Marga!! yo me imagino cada una de tus lineas... aca esperamos todos que encuentren luego el departamento, ya que es el punto en el cual estaremos todos mas tranquilos.. de saber que ya tienen su espacio y sus cosas alli.
ResponderEliminarUn abrazo
EVE
Ah... me alegro tantísimo hermana, al fin un pequeño paseito. Para ustedes y para nosotros... De verdad les queda muchísimo por conocer aún y nosotros vamos a estar a la siga de ustedes, con las aaalaaaaaaas, de sus cartas Margaaaa, a través de todos los cieeeelos de Austraaaaliaaaa y al otro laaaadooo del maaaaaaar...
ResponderEliminarEn fin, supongo que hoy ya supieron del depa, ojalá haya salido todo bien. =)
OBVIAMENTE querremos ver fotitus del nidito de kanguru-amor!!
Con envidia de su diversión primer-mundista, me despido
Nanji
(no sé qué opinará el resto del público lector, pero yo estoy echando de menos alguna intervención del famoso Funes en el blog... Después de todo la aventura es de los 2, o no?)
un abrazo gigante hermana, we miss you a bit more every day
=)
Ha sido un verdadero gusto el saber de primera fuente como se han estado dando las cosas, y todo tan bien relatado, no se puede esperar menos de toda una literata, el sabor de las comidas, los aromas simlares a Valparaíso, una gran experiencia, casi como haberse introducido en una interesante película, de la que todos quienes os quieren esperamos ansiosos el siguiente capítulo.
ResponderEliminarUn abrazo, y como alguien dijo sería bueno saber que opina el Señor Funes.
Juan Carlos R.