sábado, 14 de marzo de 2009

Looking for a place to live part 1



Nuestros primeros días en Sydney no han sido precisamente de turisteo... por ahora, nuestra principal preocupación ha sido encontrar un lugar para estabilizarnos y dejar el hostal, que aunque es ameno y relativamente barato, es incómodo si pensamos estar más de dos semanas. Un pequeño ejemplo: he estado usando alternativamente dos pantalones que pude rescatar de una de las maletas, porque los otros están metidos en el saco marinero con zapatos, botellas de vino y libros. Menos mal que la gente por acá no se fija mucho en la pinta y usan la misma ropa por dos o tres días seguidos. El problema es que ahora estamos con dos chilenos en la pieza y ahí si que se nota si uno anda como monito animado...

El punto es que hemos estado buscando un lugar para vivir y eso ha sido una tierna aventura. Primero que todo, el sistema para arrendar deptos es muy diferente del de Chile: como los lugares son pocos y la gente es mucha, uno entra en una especie de concurso para arrendar un depto. Los anuncios por internet o en el diario señalan la dirección y el "time for inspection" que generalmente dura quince minutos: o sea, tienes que estar puntualmente a la hora o chao depto. Una vez ahí te encuentras con 4 o 5 personas más que ven contigo el depto. Si te interesa de veras, llenas una application form (aquí para todo hay que llenar una application form) y luego la remites a la corredora de propiedades. Ahí se te asigna cierto puntaje según tus datos, si eres aussie o no, si tienes visa, si tienes trabajo, cuenta corriente, etc. El que tiene más puntos, gana y se queda con el depto.

Y bueno, nosotros entramos en el concurso y el día sábado fuimos a ver 4 lugares diferentes. El primero quedaba cerca del hostal, era un edificio que habíamos visto y que nos había gustado desde el comienzo. Llegamos ahí pensando inocentemente que seríamos los únicos, pero no. El grupo de concursantes se conformó de un par de chilenos (nosotros), un sujeto tipo pakistán, un sujeto tipo coreano, dos amigas indias y dos gemelos tipo serbio-herzegovino o algo así (uno con cara de pavo que no se la podía). Hasta ahí, todo bien, pensamos, la competencia es equilibrada porque no hay ni un nativo. Llego el señor de la corredora y nos llevó por un costado del edificio al studio que nos mostraría. Emocionados caminamos por un caminito de piedra rodeado de plantitas, oyendo el canto de los pájaros de la mañana y sintiendo el sol en nuestros rostros. Una vez en la puerta, la emoción fue mayor, pensando que encontraríamos el lugar perfecto para comenzar nuestra vida australiana y cuando abrió la puerta y lo vimos tuvimos esa tan conocida sensación que muchas veces uno tiene en su vida: "y esta hueá es???"

Describo: un lavamanos a la entrada (no sé por qué), un baño decente (el lado bueno) y un ambiente de 3x3 con cocina americana... o sea, te cabe una cama, una silla y una mesa y chao. Y todo por 275 dolares por semana, unas 400 lucas mensuales. O sea... nada de lo que hubieramos pensando. Ni las viviendas básicas en Chile deben ser tan básicas como lo era este lugar. Lo más impresionante es que hubo interesados reales en el depto, que se llevaron su application form y todo. Dato aparte fue que no le entendimos pelota al corredor, porque era australiano de tomo y lomo y hablaba con ese acento maledeto entre inglés y alemán o no sé qué.

Pero bueno, no nos echamos a morir y seguimos con nuestra lista de búsqueda. A las 12 del día otro studio, un poco más lejos, en Chippendale (que yo antes pensaba que era Chip & Dale). De nuevo, unas 4 personas más. Esta vez el calor era un poco más sofocante y la humedad era mayor, por lo que en mi mente pensaba "ojalá que sea este el indicado y no tengamos que pasar por esto de nuevo". Llegó el corredor y subimos hasta un tercer piso por unas escaleras angostas, aromatizadas con algo como salsa de soya, wantán y arrollado primavera, todo junto. El espectáculo que vimos fue aun más deprimente que nuestra primera experiencia: un baño ínfimo a la entrada del depto (supongo que para que los olores fluyan) y un ambiente de 3x2 con un sofá cama que ocupaba el 80% del espacio. Triste, triste, triste. Huimos despavoridos y desesperanzados.

En la tarde, después de almuerzo, recuperamos las energías y fuimos a ver otro depto en Surry Hills. Tuvimos que caminar por calles estilo Valparaíso de mi amor, subiendo y bajando una y otra vez. Llegamos a Crown St, una calle llena de restaurantes vietnamitas, tailandeses, japoneses, chinos, una cosa muy cosmopolita y a primera vista muy entretenida. Buscando la dirección dimos con un restaurant vietnamita, arriba del cual estaba el depto en cuestión. Esta vez la cosa fue mucho mejor, tenía dos ambientes, una cocina más o menos amplia, una terraza interensante (donde me imaginé una mesita en las tardes tomando alguito y mirando caer el sol) y algunos problemas menores de pintura en las murallas. Muy interesados pedimos un application form a la corredora y cuando íbamos saliendo echamos un vistazo loco al baño... HORROR!!!! No tenía ducha!!! Mejor dicho, tenía la regadera pegada a la muralla y una cortina, pero no había ducha o tina o nada parecido. El agua debía caer en un hoyito en el suelo. Además, el lavamanos parecía de juguete. Una nueva desilusión.

Finalmente, a eso de las 7 y media cambiamos de criterio y fuimos a ver un departamento compartido con otros estudiantes. Caminamos bastante por Glebe St, también de subida (acá casi todas las calles tienen algún tramo de subida) y con las nubes amenazando con llover en cualquier momento. Cuando llegamos nos atendió Teresa, nombre artístico de una estudiante coreana muy amable. Nos mostró la pieza, que se veía decente y nos presentó a sus compañeras de depto que eran -perdón por la expresión- dos pequeñas morsas varadas en el living viendo "La era del hielo". Ni siquiera se molestaron en decir hola. Esa recepción fue suficiente para mí y consideré que no quería compartir casa con personas tan poco amistosas (basta con que yo sea un ermitaño). Así que, a pesar de que Teresa fue muy amable, salimos de ahí sabiendo que no volveríamos jamás...

Así terminó nuestro primer día de búsqueda. Lo bueno de ese día fue que conocimos diferentes lugares, caminamos hasta destruir nuestros piececitos de niños y nos empapamos con la primera lluvia australiana de nuestras vidas. Y bueno, para rematar, una cervecita con los amigos chilenos en Surry Hills. Como dice un sabio pakistaní, cada día tiene algo bueno.

3 comentarios:

  1. Pucha Margie, ojalá encuentren pronto un lugar para establecerse. A mi me pasó lo mismo hace un tiempo acá en Berlín, si bien acá es bastante más fácil...igual estuvimos un par de meses buscando, y ahora tenemos un lindo depto. Toda la energía del mundo, felicitaciones por todas las cosas que has logrado. No te deseo suerte, pq eso es para los mediocres, a la gente como tú se le desea exito en todo lo que emprenden nada más.
    un abrazo,

    Marcia Vargas

    ResponderEliminar
  2. Amiguísimos, me alegro de saber que todo ha marchado con relativo éxito. La búsquda de un lugar habitable es tema aquí y en la quebrada del ají, así que, calma... algo saldrá. Uno puede vivir en una ratonera, contentándose con el apapacho nocturno de rigor, de su respectiva pierna suave o peluda, según corresponda. Les deseo la mejor de las suertes con el turisteo habitacional (que es, después de todo, turisteo igual). Abrazos para los dos y escriban un correíto loco de vez en cuando.
    Karen (y Pelao... en espíritu, al menos)

    ResponderEliminar
  3. ay hermana... paciencia nomás -y un poco más de open mind-... Por qué tan mal que no tenga ducha o tina? Acaso quieren darse baños de tina con sales aromáticas el par de koalas degenerados y cochinos??

    Y yo voto porque NO AL DEPTO COMPARTIDO!... ni ahí con convivir con morsas, cachalotes ni ballenatos xD

    TE QUELO MAS QUE MI GUIM... y al Jean más que el Chapic...

    ResponderEliminar