martes, 24 de marzo de 2009

Comer en Sydney

Estimados todos: debido a ciertas voces que reclamaron mi participación en este blog es que me hago presente comentando algunas cosas de la vida en esta empanada gigante que viene a ser Australia.

Hoy el post estará referido a la comida. Sí, señores, pues es uno de los hábitos (junto con el sueño) más difíciles de asimilar cuando uno recorre unos cuantos kilómetros lejos del territorio nacional. El primer y más chocante cambio ocurre cuando a uno se le ocurre ver los precios de los vegetales y frutales en algún supermercado (si usted es peregrino habitual de ferias libres y almacenes de barrio donde le fían papas y cebollas, NO venga a Australia, pues aquí no hay!!!). Los precios son claramente más caros que en Chile e inclusive se miden con distinta vara: aquí es posible comprar el morrón, el ajo y los champiñones por kilo, y las paltas, cebollas y limones por unidad!!! Mención aparte es la sección carnívora. Aquí le comen ternera, pato, canguro (sí, canguro), sin decir agua va. Lamentablemente, mi precario inglés no me permite discriminar entre los cortes de carne, pero dados los precios y para tranquilidad nuestra, el vacuno, el chancho y el pollo cuestan casi lo mismo que en Chile.

A la hora de beber, los australianos son bastante simples: cerveza, vino o whiskey. Hemos probado algunas cervezas en estos días de calor, entre ellas Toohey's, Kingsfighter, Pale Ale, Guiness... personalmente, me quedo con la Toohey's. De todas formas, es muy común ver a gente en un bar a las cuatro de la tarde cheleando. La diferencia fundamental con Chile radica en que aquí, más que botillerías, hay bares y estos están casi en cada cuadra. También ya hemos tenido tiempo de probar vinos australianos y confieso que esperaba menos. Sin ser entendido en vinos, lo que hemos tomado hasta ahora pasa la prueba. Incluso el otro día descubrimos, cerca del puerto, una botillería que promocionaba vinos chilenos. Es emocionante ver tan lejos un Gato Negro y un Casillero del Diablo relucientes en la vitrina. Lo único malo del vino australiano es el precio: 3 lucas el más pasable. Aunque como Australia también es democrático, existe la versión cangura de nuestro querido guatero galáctico (vino en bolsa de aluminio que viene en caja), por luca y media.

Sydney está lleno de restaurantes de los más variados tipos. Por la Broadway Street, algo así como Providencia, se ven negocios tailandeses, vietnamitas, chinos (de los de verdad), libaneses por docena, pero lejos lo mejor que hemos probado, es lo que comimos anoche...

Celebrábamos nuestro segundo mes de casados y pese a que la plata no sobra, decidimos comer en algún restaurant del barrio. Llegamos a uno llamado "The Holy Cow" (La Vaca Sagrada), donde, como supondrán, vendían comida india. Partimos con unos arrollados primavera, pero de zanahoria, berenjena y sésamo, nada mal aunque levemente picantes. El plato fuerte resultó ser relamente fuerte. Margarita se comió un pollo con salsa dulce de crema y tomate, más algunas hierbas exóticas y condimentos. Yo por mi parte probé un plato llamado Roganjosh, es decir, trozos de cordero con ajo, tomate, morrón y todas las especias por las cuales Cristóbal Colón decidió salir a darse una vuelta. En pocas palabras, el plato estaba IN-CRE-I-BLE. Creo que nunca he comido algo de esa categoría. En la noche sentía el olor del curry en todas partes, pero creo que mi nuevo fetiche es la comida hindú. De postre, unas bolitas de queso fritas con almíbar, que bautizamos vulgarmente como "Los cocos de Krishna". Es sorprendente la cantidad de cosas que se pueden ver en este lado del mundo.

Como verán, de hambre no hemos muerto.

1 comentario:

  1. Finalmente Brigadeiro haces algo de ruido!! Ya estaba pensando que Viridiana te había vendido a alguna red de tráfico de latinos o algo así...

    Antes de todo, MUCHAS FELICIDADES por su segundo mes de casados, ojalá no se bajen nunca de las nubecitas en que seguramente andan volando nubis y enamorados. Sólo espero que lleguen pronto los 10 años, a ver si se mandan una fiesta como la anterior... digo sho... xD

    Qué lindo relato Brigadeiro, realmente me imagino el barrio piola, atardeceres con amigos tomando algo rico o comiendo algún plato exótico -favor que no sea kanguru, qué maldad-... Los envidio cabros, pero no tanto, me conformo con mi Nona en Bellavista :P

    Este blog se está volviendo la teleserie de la tarde para mí xD! joojooojoj

    Un abrazo grande a los 2 y dejen de andar inventando vulgaridades por favoorrrr! Compórtense!!

    shaluditos de mi Wuin cazadora!!

    ResponderEliminar